lunes, septiembre 28, 2020
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Saturno y el año que viene

Que tal amigos, después de una agotadora semana de consumismo y después de que todos hemos subido unos cuantos kilos, vuelvo a hablar, pues echaba de menos reírme de la vida y compartir junto a ustedes.

Yo sé que todos de una u otra manera estamos preparándonos para “el año que viene, o el happy new year”, como dirían los gringos, lo que no tiene nada de nuevo para la naturaleza, ya sólo se trata del movimiento de traslación del planeta azul, el que ha estado girando alrededor del sol desde un principio. Pero nosotros mentalmente sentimos que un tiempo se acaba y otro comienza, volviendo a gastar dinero del que nos quedó de navidad,

El chileno promedio y el no tan promedio, es un ser supersticioso por naturaleza, que hace flaquear su verdadera fe o esperanza personal en costumbres que se alejan de su centro… ¿o no? …¿Quién de ustedes, en año nuevo, no ha depositado su esperanza en alguna cábala?… creo que todos. He visto personas con calzones amarillos para la buena suerte, con ropa interior roja, para el romance, vestidos de blanco, para alejar las enfermedades, comiendo lentejas para la prosperidad, gente dando vueltas a la cuadra con maletas, para viajar; otros comiendo 12 uvas, pidiendo un deseo por cada uno de sus granos; gente barriendo a las 12 horas, para limpiar la casa de malas energías. En general, se realizan muchas cosas que delimitan con la superstición y las costumbre ancestrales, pero todas tienen un denominador común: la esperanza de que el año que viene sea mejor y resulten todos los buenos deseos”.

Como Saturno, deseo lo mejor para cada ser humano, en su justa medida, pues todo apunta a la búsqueda de la felicidad, la que no se trata de un solo acto, sino que es la suma de momentos humanos positivos. Por lo mismo, compartiré algunos deseos con ustedes, por si están de acuerdo:

Espero para el año que viene, que la masa de trabajadores, legisle en el Congreso y acuerden por unanimidad, que exista una AFP en que a los grandes empresarios y al Estado se les haga un descuento obligatorio del 20% de sus utilidades y ganancias, para ser administrado por los que trabajamos. De esa manera podríamos invertir dinero ajeno, sin ningún riesgo y estaríamos presente sólo al momento de las ganancias… ¡Qué tal!… ya me imagino a José Piñera Echenique en momentos difíciles, cambiándose del fondo A al E para no perder rentabilidad…ja,ja,ja.  Sería interesante invertir los papeles, ganar mucha plata, sin ningún riesgo, a costa de sus capitales.

Que los Diputados y Senadores de la República aumentaran el ingreso mínimo en el mimo porcentaje que aumentaron sus dietas parlamentarias este año. Por primera vez los trabajadores tendrían sueldos millonarios.

Que la dueña de casa lleve bolsas de género para ir a comprar al supermercado o al negocio de la esquina y que pasen de moda las bolsas plásticas que tanto daño hacen a la ecología.

Que los colegios subvencionados no hagan pasar de curso a los niños que tienen malas notas, sólo para seguir recibiendo la subvención, pues engañan a toda la sociedad.

Que las Municipalidades no gasten tanto dinero en fuegos artificiales, ni en viajes de placer, ya que son las comunas en donde se debe invertir y no en otras cosas.

Que el mundo vuelva a su centro y no dé cabida a la violencia, ni al terrorismo.

Que los encapuchados den cara y se amachen cuando hagan destrozos o golpeen a alguien, para que luego se hagan responsables.

Que se acaben los minos y minas que ejercen en sus parejas V.I.F. (violencia intrafamiliar). Que los trabajadores esforzados se ganen un “chao jefe”, para que vivan como jefes de sus propias vidas.

En fin, que se haga una detención ciudadana del año viejo, con todos sus defectos, para que así,  el año nuevo quede libre para esparcir la buena onda, la paz, la esperanza y la justicia entre las personas, incluyendo a José Piñera Echenique y a sus hermanos.

Como Saturno les digo además: “que el dinero no lo es todo… pues, también hay diamantes”… ja,ja,ja… sólo es otra broma, lo importante son las personas, no las cosas. Pero recuerden: para los que están felices porque este largo año se termina, por fin… les cuento que comienza otro de 12 meses igualito al otro y que sólo cambia su nombre: “año 2019”…ji,ji,ji.

Por último, como este año nuevo se acerca a pasos agigantados, sólo deseo recordarles que se abracen junto a sus familias y amigos, desde lo más profundo de su corazón. Den el ejemplo.  Sus hijos y las futuras generaciones se lo agradecerán.

Se despide, con un gran abrazo, su amigo “Saturno”.

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