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Superioridad Moral II

El tema de la superioridad moral es amplio y puede abordarse desde diferentes perspectivas. En esta ocasión, nos centraremos en cómo esta supuesta superioridad solo llega hasta cuando afecta el bolsillo de los que dicen ser superiores.

La historia de Quintero y Puchuncaví está llena de momentos de maltrato y abandono de parte del estado de Chile y los grandes inversionistas que instalaron sus empresas en la bahía dejando la contaminación y las enfermedades, llevándose las utilidades y privándonos del merecido progreso.

A más de 50 años de la instalación de la primera empresa en nuestras comunas, hoy por fin comienzan a presentar proyectos que tienen sentido social y concordante con los nuevos tiempos es decir amigables con las mejores y nuevas tecnologías, pero los paladines de ni un fierro más en la bahía no quieren que se instalen estas nuevas empresas, hasta cuando estas se metan la mano a sus bolsillos para llenar los de la superioridad moral.

Cuando ya tienen acuerdos con empresas comienzan a decir a sus seguidores que hay un desgaste que ya no tienen fuerzas y que la comunidad no apoyó (como los iban a apoyar si siempre supieron que la lucha era solo para los de la superioridad moral de Quintero y Puchuncaví). De la misma forma responsabilizan a las autoridades políticas locales y regionales por dejarlos solos, los de la superioridad moral como solo se ven sus ombligos nunca se dieron cuenta que siempre estuvieron solos.

Los integrantes de la superioridad moral entre otros son los mismos que provocaron el cierre de la fundición de Codelco bajo el supuesto que con este acto se resolvería el flagelo de la contaminación, son los mismos que cada vez que pueden chantajean a las empresas por redes sociales con discursos incendiarios hasta que llegan los beneficios a los mismos de siempre es decir aquellos que se visten de la superioridad moral de Quintero y Puchuncaví.

La figura de Quintero, una pequeña comuna costera conocida por ser un importante puerto dentro de un cordón industrial de los más importantes de la zona central de Chile, se ha visto envuelta en una serie de controversias en los últimos tiempos. Algunos residentes de este lugar se consideran moralmente superiores al resto de la población debido a su oficio, afirmando que su trabajo es más digno y valioso que otras profesiones.

Esta superioridad moral se ha traducido en diversas situaciones que han afectado a la economía local y afectado a muchos en las comunas de Quintero y Puchuncaví que trabajan para poder solucionar los problemas ambientales de fondo.

Algunos, respaldados por su creencia de que su trabajo es esencial para la comunidad, han aprovechado su posición para imponer sus propias reglas y los que no piensan igual son sus enemigos y deben ser destruidos.

Esta actitud ha generado un clima adverso para aquellos que no son serviles para lo que desean lograr estos con la superioridad moral de su ego. “En este país, desprovisto de leyes modernas, todos los abusos se cometen a costa de una mayoría de humildes, en beneficio de una minoría de privilegiados que todo lo tienen y todo lo pueden”.

Es fundamental entender que, si bien el trabajo de todos es valioso y contribuye al sustento de muchas familias, no deben sentirse superiores moralmente a otras personas por ello. La superioridad moral no debería ser utilizada como justificación para imponer reglas injustas y perjudiciales para el conjunto de la sociedad.

En lugar de ello, sería más beneficioso para la comunidad que los de la superioridad moral y el resto de los habitantes de Quintero trabajaran juntos para buscar soluciones que fomenten la cooperación y el bienestar común. El diálogo y el entendimiento mutuo son fundamentales para construir una sociedad justa y equitativa.

En conclusión, la superioridad moral de algunos en Quintero ha llegado a afectar el bolsillo de la comunidad. Esta actitud egoísta y restrictiva ha generado consecuencias negativas en la economía local y ha perjudicado a otros sectores de la sociedad. Es crucial fomentar la cooperación y el entendimiento para evitar que esta supuesta superioridad moral tenga un impacto negativo en el bienestar de todos los habitantes de Quintero.

Se debe parar con los ataques misóginos y racistas en las redes sociales y en las calles. Esta clase de sucesos ponen de manifiesto que el avance de la utilización del fascismo por individuos que se definen de izquierda es muy real y no una simple exageración.

Todos los que piensan distinto sufren un acoso cada vez más agresivo. Cualquier pretexto es válido para insultar y amenazar. No es un fenómeno nuevo o espontáneo. Políticos como Ayuso, Trump o Abascal han normalizado el odio con discursos demagógicos y, en muchos casos, han promovido las campañas de acoso.

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Si todos los que sufren la violencia de los de superioridad moral se retiran u optan por el silencio, solo se escuchara la voz del nuevo fascismo ultraliberal disfrazado de militante de izquierda y prosperarán las políticas que recortan derechos y libertades, ensañándose con los más vulnerables, como los vecinos de Quintero y Puchuncaví quedándose solo con lo negativo para que los de la superioridad moral se queden con los beneficios económicos que las empresas y el estado les entrega.