¿Qué pasa en el Perú ahora, parte ordenando la casa?

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Nelson Leiva

La renuncia del ex Presidente  Pedro Pablo Kuczynski a sólo un año y ocho meses de iniciado su mandato por corrupción al recibir dineros de la Constructora brasileña Odebretch. Por este hecho, pasó a engrosar el mayoritario grupo de ex presidentes peruanos que desde los noventa enfrentan a la justicia, incluyendo a Alberto Fujimori, Alejandro Toledo y Ollanta Humala, factores todos del descrédito transversal por el que atraviesa la política en ese país.

Los últimos tres meses del gobierno peruano fueron de inmensa incertidumbre. Las mociones de vacancia comenzaron en el mes de diciembre, tras la confesión hecha por Odebrecht de haber realizado pagos por 782 mil dólares a cambio de consultorías a Westfield Capital, empresa de propiedad del ahora renunciado mandatario, al mismo tiempo que éste se encontraba ejerciendo como ministro del presidente Toledo. PPK, quien había alcanzado el gobierno gracias a una alianza circunstancial en contra de Keiko Fujimori, se enfrentaba así ante una oposición mayoritaria liderada precisamente por su contrincante presidencial, batalla que sólo pudo sobrevivir mediante una cuestionada alianza con Kenji Fujimori, hermano de la líder opositora con quien mantiene una lucha por la primera opción de heredar el legado político de su padre.

La sorpresiva victoria de Kuczynski en su primera moción de vacancia llegó con un costo alto, el presidente concedió en nochebuena un indulto a Alberto Fujimori, quien todavía cumple condena por crímenes de derechos humanos durante su gobierno. La movida sólo produjo mayor descrédito a PPK frente a quienes le apoyaron alguna vez a alcanzar la presidencia, e incluso su renovado gabinete de unidad nacional no pudo aplacar las críticas crecientes a su gestión.

Dado el daño político y descrédito de la administración de PPK, el presidente decide renunciar el día 21 de marzo, ante un debate político intenso sobre si era pertinente aceptar la dimisión del presidente o bien rechazar y continuar con el proceso político en su contra. Aceptada la renuncia, Martín Vizcarra, quien se encargará de continuar el mandato hasta su término legal, el 28 de julio de 2021, una extraña situación, ya que aún ejercía esa posición a pesar de desempeñarse como embajador en Canadá luego de formar parte del gabinete.

Por de pronto la primera misión del actual Presidente Vizcarra será enmendar el rumbo económico. El presidente interino deberá buscar la mejor manera de asegurar a los inversionistas que la situación política del país no afectará las perspectivas de crecimiento. Cualquier señal de confrontación entre los poderes del estado supone insertar mayor incertidumbre a un sistema que ya ha visto disminuidas sus proyecciones para los próximos dos años. El desgaste que ha producido la lucha de poderes ha afectado incluso la inversión pública, que ha disminuido en un 14% durante las mociones de vacancia. Un entendimiento entre gobierno y oposición será entonces necesario para poder ejecutar de la mejor manera el presupuesto en esta área y que este vecino país crezca

Nelson Leiva

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