miércoles, octubre 21, 2020
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“Manada de delfines visita la Zona de Sacrificio”

Es medianoche,  me despierta un fuerte ruido similar a una tetera que hierve. Los diez años que llevo viviendo en la Bahía de Quintero me permiten saber que son las industrias que en las noches suelen liberar una especie de gas. No podría decir con certeza cuál de las 17 empresas es responsable de ese ruido. Resulta indignante que estas prácticas se encuentren bajo el alero del Plan de Descontaminación Atmosférica  que permite que las empresas en el cordón industrial puedan emitir gases contaminantes, pero con “moderación” delfines

Para hacer un poco de historia, en 1954 se instaló la primera empresa en la Bahia de Quintero, el terminal ENAP. Luego en 1961, se inaugura el Parque Industrial Ventanas, y tres años más tarde se abren la fundición ENAMI Ventanas y la Termoeléctrica a carbón Ventanas I de la entonces Chilgener S.A. Luego, en 1977 se inaugura la segunda termoeléctrica a carbón de Chilgener en Ventanas (actualmente propiedad de AES Gener). Después, en 1994 debutan nuevas empresas en el parque industrial. En 1999 se aprueba el terminal de asfalto hidrocarburo de CORDEX. En 2006 el proyecto Central Termoeléctrica a carbón Nueva Ventana de AES Gener ingresa a evaluación ambiental, el cual es aprobado. Un año más tarde se construye la Termoeléctrica a carbón Campiche de AES Gener, a pesar de que la Corte Suprema declaró como ilegal su aprobación. Actualmente hay alrededor de 17 empresas contaminantes operando en el cordón industrial. delfines

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La concentración de emprendimientos con alto potencial contaminante generan una sinergia de agentes agresivos para la salud que, durante sus 54 años de historia, han contaminado no sólo el aire, sino el mar y la tierra. Ya en el 2000 la empresa CORDEX derrama 17.000 litros de hidrocarburo al mar. Once años más tarde sucede el primer caso de intoxicación en la escuela básica La Greda: 40 niños resultan gravemente intoxicados lo que provocará el cierre y posterior traslado de la escuela a un par de kilómetros de distancia. En 2014, sólo para recordar, ENAP derrama 38.000 litros de petróleo en la bahía. Un año después ENAP vuelve a derramar petróleo, y luego un tercer derrame en 2016.

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Todos esos episodios sucedieron a espaldas de la opinión pública. Fue en 2018 cuando Quintero-Puchuncaví logra posicionar su agenda tras una emergencia ambiental y sanitaria que involucró a 182 estudiantes intoxicados en ambas comunas, quienes fueron atendidos en el hospital Adriana Cousiño de Quintero siendo los casos más graves derivados al hospital Gustavo Fricke de Viña del Mar. Esta crisis terminó por iniciar un gran debate a nivel país y se intensificó aún más cuando, un año más tarde, se generó otro caso de intoxicaciones en el colegio Santa Filomena de Quintero.

Llevo la mitad de mi vida habitando el territorio y he visto con mis propios ojos cómo el paisaje se ha deteriorado. Antes la gente vivía de la agricultura y la pesca. El fuerte era la marisquería pero nada quedaba de la gloriosa caleta Ventanas. Ya en el 2000 las autoridades sanitarias prohibieron la venta y cultivo de molusco a los pescadores de Las Ventanas por altos niveles de cadmio, arsénico y cobre. delfines

A pesar de todo lo anterior, el 17 de julio aconteció un suceso increíble a lo acostumbrado en la zona: una manada de delfines visitó la bahía. La misma bahía que, durante 54 años, ha sido dañada con derrames de petróleo. Para mí es una señal de que no todo está perdido, aún queda mucho por luchar y salvar. No solo a nosotros mismos, sino también la flora y fauna del territorio. La naturaleza es mágica y se recupera de los peores golpes.

Fabio E. Villarroel Aguilar