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Primer Astillero de Chile, desde la Conquista

Con la llegada de los conquistadores españoles, encabezados por don Pedro de Valdivia, a la zona de Quillota; en 1541 recibió de sus compañeros conquistadores organizados en un Cabildo, el título de Gobernador y Capitán General del Reino de Chile, siendo el primero en ostentar dichos cargos en esta nueva posesión de América del Sur. Astillero

 El oro, afán de Valdivia.

El principal objetivo de Valdivia era el hallazgo de oro, a su vez, un argumento para atraer nuevos contingentes para profundizar la conquista y el poblamiento. De encontrarlo, justificaría la expedición y mejoraría el ánimo de los 150 aventureros que le acompañaban, algunos ya inquietos por no haberlo hayado. Se daba por contado que el oro no sería tan abundante como en el Perú, pero debía haberlo, por el tributo que con este metal antaño pagaban los naturales chilenos al Imperio Inca.

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Michimalonco y Trajalonco

En una de las primeras excursiones llevó a Valdivia al sector costero del valle de Chile, Concón y Quintero; zona del Aconcagua,  sector de la desembocadura del río Aconcagua, actual zona de la Boca de Concón; allí  lo esperaban los belicosos caciques Michimalonco  del alto Aconcagua y Trajalonco, señor del bajo Aconcagua, Michimalonco poderoso cacique de la zona que regía su poder y quién ya tenía la experiencia de conocer la presencia española al haber recibido en buenos términos a Diego de Almagro años antes en 1536, y más tempranamente el contacto con el primer español que llega a Chile, Gonzalo Calvo de Barrientos, el Desorejado, en 1533.

Captura de naturales

Empeñados los conquistadores en conseguir la ubicación del oro y mano de obra indígena para extraerlo y transportarlo. En fuertes combates con las tropas de los caciques, capturan a numerosos naturales incluso a Michimalonco. Trató muy bien a los capturados, quienes aparentemente cedieron a las atenciones; y a cambio de su libertad, guiaron a los castellanos a sus lavaderos de oro y minas, como las del Malacara y lavaderos de Chilicauquén en Quintero y otros importantes como los del Marga Marga, estos localizados muy cerca de las batallas. Dice el soldado cronista Mariño de Lobera, qué al ver las faenas, los españoles rompieron en expresiones de júbilo. Los caciques deben haber contemplado con mucho interés la escena, pues inesperadamente aparecía un aliado para la defensa del suelo, la codicia del invasor.

La orden técnica de Valdivia

Pedro de Valdivia, dispuso que dos soldados con experiencia en exploraciones mineras dirigieran a los más de mil indios de trabajo, que los caciques habían facilitado, para iniciar las faenas en lavaderos de Chilicauquén, Marga Marga y en el sector del Malacara.

Análisis de Valdivia como Gobernador de Chile

La preocupación de Valdivia por recibir apoyo desde el Perú para contar con pertrechos para sus tropas como ropa, armas, herraduras, municiones y otras vituallas necesarias para dar cumplimiento a su cometido tras fundar Santiago del Nuevo Extremo, el 12 de Febrero de 1541; para enviar el oro extraído en la zona como así también cereales, grasa, vino, cueros entre otras producciones de estos nuevos territorios, era necesario por sus volúmenes contar con embarcaciones para transportarlas al Perú por vía marítima, para ello, después de seis meses de la fundación de Santiago, ordenó a su teniente Gonzalo de los Ríos junto a indios peruanos a construir un astillero en la desembocadura del río Aconcagua en Concón y confeccionar un bergantín.

*** Gonzalo de los Ríos, no era soldado. Según el Padre Rosales era gobernador de la explotación de oro del Valle de Quillota. Fue Procurador y Mayordomo del Cabildo de Santiago y Regidor en los años 1573-1577. Abuelo de Catalina de los Ríos y Lisperguer, la Quintrala, por su pelo rojo llameante.

Valdivia visita el Astillero

Carlos Bowen, en un artículo publicado en la Revista Mar en 1939, narra lo siguiente: “ En la madrugada de un brumoso día de Agosto de 1541 avanzaba a caballo, desde Marga Marga a Concón, don Pedro de Valdivia, con una escolta de 12 jinetes. Contrariado iba el Capitán General por considerar escaso el oro obtenido en Marga Marga, reconfortándole la esperanza de que el Cacique Tajalongo cumpliera con su promesa de proporcionárselo en abundancia en Concón, pues necesitaba oro y mucho; no para su fortuna personal, sino para con este ardid atraer a los del Perú a venir a estas faenas de Chile…”. En la tarde, Valdivia se aproxima a la desembocadura del río Aconcagua, pudiendo ver en la playa el bergantín en construcción, sostenido por puntales. Se encontraba encima de maderas que más tarde servirían de polines para lanzarlo al mar. Había llegado al astillero de Concón, donde algunas personas ya se encontraban calafateando el casco  con tiras de cuero de lobos de mar, lo que indicaba el avance de la construcción del bergantín. Valdivia después de inspeccionar la construcción de la nave y conversar con los que laboraban en el astillero y con el carpintero de rivera Pascual Genovés, le dejó instrucciones al teniente Gonzalo de los Ríos para tener una buena protección del astillero y lavaderos de oro. Regresando a Santiago con su comitiva.

Supervisión de Valdivia

A comienzo del mes de Agosto de 1541, se encontraba supervisando personalmente los trabajos del astillero y de los lavaderos; cuando recibió un mensaje escrito de su teniente en Santiago. Alonso de Monroy, avisando que había claros indicios de una conspiración para asesinarle proveniente de Sánchez de la Hoz y sus afines. Regresó de inmediato a la aldea de Santiago y se reunió con sus capitanes más leales, la calidad de estos como integrantes del Cabildo, aconsejaban tener extrema cautela en su proceder.

Valdivia se desplaza hacia Concón

El Gobernador con algunos jinetes salió muy apurado a verificar el estado de las obras, por si era posible retomar las faenas, pero llegando al asiento de las minas donde se había hecho la matanza, no tuvo oportunidad de hacer otra cosa más que de llorar el daño que veían sus ojos, y peor aún, las informaciones que recogió que daban cuenta que los caciques estaban preparando una insurrección general y definitiva.

La catástrofe

Sumada a todas las preocupaciones que tenía Valdivia con su propia tropa, las actividades de conquista y de administración del territorio, vendría otra noticia a desmoronar los proyectos del conquistador que se había trazado y que iban muy bien encaminados, como era la explotación de los lavaderos de oro y la construcción del astillero y del bergantín. Llegó a Santiago una noche, tras enajenado galope, el teniente Gonzalo de los Ríos junto al negro Juan Valiente. Eran los únicos sobrevivientes al desastre: Liderados por los caciques Trajalonco o Tangalonco (Tabolango) y Chigaimanga, los indios del astillero y de los lavaderos, se habían sublevado, sin duda porque de no actuar en ese momento, la venida de más españoles para la defensa de esas instalaciones era imposible por la distancia con Santiago y no contar con más tropas españolas en la zona.

La estrategia de los caciques

Atrajeron a los codiciosos soldados con una olla repleta de oro, dándoles muerte en una emboscada y arrasando luego con las dos faenas, astillero y lavaderos. Quemando al bergantín y destruyendo todo el astillero. Dieron muerte a 12 españoles, a los carpinteros y a numerosos yanaconas.

Construcción de otra nave, en 1545

Pedro de Valdivia mandó a construir una nueva nave para poder visitar la ciudad de La Serena, “de tres en tres meses” se decía; para transportar trigo, maíz y cebada a sus pobladores, tanto para su abastecimiento como para la siembra. Ademas llevaban aves y cerdos para criarlos y multiplicarlos. Piloto de este buque fue el marino portugués don Luis Hernández. No se tiene registro del nombre de esa nave.

 1554, construcción posiblemente en Concón

En ese año, operaba un pequeño buque con capacidad para 8 soldados, que había sido construido posiblemente en Concón, para comunicar Santiago a través de Valparaíso con La Serena. Posiblemente con la misma intención que tuvo Pedro de Valdivia 9 años antes. A raíz del nuevo levantamiento de los araucanos y la muerte de Valdivia, urgía transmitir esta noticia al Perú. La Audiencia que allí gobernaba, debido a la muerte del Virrey del Perú, debía resolver en base a esta noticia, la designación de un nuevo Capitán General en reemplazo de don Pedro de Valdivia. El 20 de Enero de 1554, los capitanes Francisco de Riberos, regidor de la ciudad y Gaspar Orense, salieron de Santiago, con el encargo especial de pedir en Concepción el buque que quería enviarse al Perú, y de mantener al Cabildo al corriente de todas las novedades de la guerra. En vista de la urgencia con que se requería un buque para poder contactarse con el Perú, el Cabildo de Santiago acordó el 12 de Febrero de 1554, que el Capitán Juan Bautista Pastene, regidor recién nombrado de su corporación, pasase a Valparaíso a dirigir la construcción de un buque que pudiese hacer ese viaje. A los pocos días de comenzado este trabajo, arribaba a Valparaíso una nave despachada desde Concepción, venía en ella Gaspar de Orense, que como se recordará. Había marchado al sur el mes anterior como representante del Cabildo de Santiago. Aquel buque estaba listo para seguir su viaje al Perú y Orense iba encargado de llevar comunicaciones del sur. No hay noticias sobre el término de la construcción de dicho buque, dispuesto por el Cabildo de Santiago.

 ¿Primer astillero de Chiloé?

Posteriormente, otra nave en el año 1555, la “San Jerónimo”, al mando del Capitán Juan de Alvarado, había zarpado desde Valparaíso con destino a Valdivia a rescatar los sobrevivientes de esa ciudad, que estaba asediada por los araucanos. Una vez realizado el rescate, Juan de Alvarado fue sorprendido por un gran temporal, la San Jerónimo fue a naufragar el 12 de Diciembre al sur de la Provincia de los Coronados, “tierra nunca vista, y por no saberla, se perdió el dicho galeón”. Su naufragio probablemente ocurrió en la costa norte de la Isla Grande de Chiloé. El Capitán Alvarado junto a su tripulación, construyó una nave velera con los restos del buque náufrago, y se dirigieron con él a Valdivia donde recalaron sin novedad. Se estima que la construcción de este bergantín fue en lo que podría denominarse, “el primer astillero de la Isla de Chiloé”, muy probablemente en la Bahía de Ancud, ya que allí existe la toponimia de Punta Coronado hasta la actualidad.

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Política Marítima de la construcción naval

Esta fue promovida por el Gobernador de Chile, don Pedro de Valdivia, quién hace construir los primeros barcos y establece a Valparaíso como puerto. Más tarde y con el avance de los conquistadores, surgieron pequeños astilleros en Constitución, Lirquen, Valdivia y Chiloé, dando origen a toda una tradición que hasta el día de hoy prevalece a lo largo del litoral. El crecimiento de la industria pesquera en la década del 90, impulsó a los astilleros nacionales, los que están en su gran mayoría enfocados principalmente a este sector, tanto en la reparación como en la construcción. Un 53 % de la flota pesquera de alta mar nacional (cerca de 100 barcos) ha sido construido en Chile, once de ellos en los últimos años. Según estadísticas de la DIRECTEMAR de 1995 a la fecha, el número de astilleros en el país con capacidades de varada mayores de 200 tn aumentó de 17 a 23. De este estrato, los astilleros que se definen como constructores aumentaron de 6 a 17. Chile cuenta con grandes capacidades constructivas como ASMAR, ASENAV, MARCO CHILENA LTDA, SKORPIOS S.A., SERVEL LTDA, entre muchos otros existentes en el país, y de menor tamaño también, como el de Pesquera Quintero S.A que presté mis servicios como Sub Jefe y Jefe de su astillero entre los años 1985 y 1996 y en el astillero Villa Marina de Puerto Montt, los años 1999 y 2000 respectivamente

Roberto “Sea Horse” Monardes Fierro

Investigador Autodidacta

Oficial Lugarteniente, Nao Quintero

Hermandad de la Costa de Chile