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viernes, junio 18, 2021
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El expediente de la crisis medioambiental en Quintero

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Las declaraciones de protagonistas y víctimas de la crisis medioambiental que tuvo la bahía de la Quinta Región entre el 20 y el 25 de agosto han ido despejando dudas, pero también abriendo interrogantes. Las más fuertes apuntan a Enap, al barco con petróleo iraní y a una crisis que puede haber comenzado en realidad el domingo 19. Este es el relato desclasificado de uno de los episodios que marcaron 2018.

Investigación del Ministerio Público tiene más de 2.000 páginas

El sábado 18 de agosto, en la Planta Enap de la bahía de Quintero, un camión perteneciente a la empresa Nexxo llegaba al lugar para realizar labores de mantención de estanques que contenían agua e hidrocarburos. “Los trabajos de limpieza o succión comenzaron (ese día), fin de semana en que personal de la empresa Gasmar en la bitácora de novedades (19 de agosto) consignó percepción de olor a químico en el ambiente, intensificándose el proceso de succión y limpieza de los estanques de Enap, el 20 de agosto (lunes), coincidiendo con los antecedentes aportados por testigos de Gasmar y Oxiquim, quienes desde esa fecha comenzaron a percibir malos olores”. Esta es parte de las conclusiones del informe de 150 páginas de la Brigada Investigadora de Delitos contra el Medio Ambiente (Bidema) de la PDI, que están en el expediente de la investigación de la fiscalía por los episodios de malos olores e intoxicaciones registradas en Quintero entre el 20 y 25 de agosto. Son más de 2 mil páginas con interrogatorios y testimonios de algunas de las 500 personas que se vieron afectadas en Quintero y Puchuncaví a raíz de la nube tóxica. Este antecedente, que los primeros olores a químicos se percibieron el 18 de agosto, cobra relevancia porque la emergencia y las atenciones médicas comenzaron el martes 21 de agosto. A la vez, Bomberos y la PDI llegaron al Liceo Politécnico y al Colegio Santa Filomena, a raíz de que los alumnos presentaban náuseas, ardor en los ojos, mareo y dolor de cabeza, “producto de un mal olor percibido en el ambiente”, dice el informe.

Pero, ¿cómo fue la cronología de la crisis?

Este es el relato de sus protagonistas.

Las primeras alertas

“Me desempeño como encargada del Medio Ambiente de la Municipalidad de Quintero y de profesión soy ingeniera en Medio Ambiente. El domingo 19 de agosto, alrededor de las 21:00 horas, empezaron a llegar mensajes a mi celular consultando sobre la calidad del aire de la comuna, a lo cual revisé la red de monitoreo y marcaba todo dentro de lo normal. Esta consulta me la hicieron vecinos de la comunidad que percibían en el ambiente un olor desagradable y pesado en el aire”, señala en su declaración Catalina Ponce.

En paralelo, la prevencionista de riesgo de la empresa Gasmar, Marcela Montoya, da cuenta de que los problemas de malos olores comenzaron a percibirse ese día, situación de la que se dejó la constancia en la bitácora de novedades: “Fuerte aroma a químico en el ambiente proveniente del suroeste”. El lunes 20 de agosto, la encargada municipal, Catalina Ponce, relata que “salí de mi casa a las 8:30 y sentí en el ambiente un olor similar a ajo. Llego a mi oficina y reviso las estaciones de monitoreo del aire, las cuales marcaban normal. A esa misma hora recibí varios llamados de vecinos y de colegios. En general, la gente me describía el olor como a pasto quemado”.

Ese lunes, su superior llamó a la Seremi de Salud Valparaíso para contarle los problemas registrados. El martes 21 de agosto se desató la crisis en Quintero. La funcionaria municipal cuenta que había en el ambiente un olor muy pesado como “a ‘peo alemán’ o peorrilla” (semilla con mal olor), descripción que se repite en los testigos. De acuerdo al expediente, el jefe de la oficina de la Superintendencia del Medio Ambiente de Valparaíso, Sergio de la Barrera, recorrió el sector para determinar la fuente de la emanación. Ese martes 21 fue contactado por la gobernación para informarle de la evacuación de trabajadores de Gasmar.

“Se concluye que la fuente de emisión está al sur de Gasmar y se determinó que la superintendencia iría al día siguiente a fiscalizar a Enap (…). El miércoles 22 ingresamos a las oficinas administrativas en la zona de remodelación de dicha empresa. Al ingresar, sentimos un olor a componentes químicos que podría asimilarlo a algo en particular, pero puedo decir que era desagradable y no me provocó ninguna complicación en ese momento. (…) volvimos al sector remodelación y percibimos un olor mucho más concentrado que en los puntos anteriores y de similares características, generándome malestar y molestia, por lo que nos retiramos del lugar (…). A su consulta , debo manifestar que como organismo público hemos fiscalizado las siguientes empresas por el tema de olores: Central Quintero Enel, Gasmar, Pesquera Quintero, Copec, GNL, AES Gener, Oxiquim, Codelco y Enex, y en ninguna de estas hemos detectado problemas de olores, solo en Enap”, declara.

El jueves 23 de agosto, los detectives contactaron a funcionarios de la municipalidad y del Ministerio del Medio Ambiente que estaban midiendo con el equipo analizador de gases en la escuela básica La Chocota, los que le manifestaron que el dispositivo estaba detectando “compuestos asociados a hidrocarburos, situación que también constató en otros colegios de Quintero”. Posteriormente llegaron a dependencias de Enap. “Se constató la presencia de una piscina dividida en dos secciones separadas por un muro de concreto. La fracción menor acumulaba un líquido turbio, con sedimento amarillo en su superficie (identificado como polen pinácea), mientras que la fracción mayor depositaba un líquido negro, característico al crudo, el que se encontraba a la intemperie y emanaba un olor penetrante a hidrocarburo”, dice el informe de la PDI.

Al día siguiente, la seremi del Medio Ambiente de Valparaíso, María Victoria Gazmuri, de acuerdo a su testimonio que es analizado por la PDI, “deja de manifiesto que las dependencias de Enap Quintero serían la fuente de emanación de malos olores, situación que se constató en terreno el 24 de agosto (viernes), junto a funcionarios de esa repartición y de la Superintendencia del Medio Ambiente, percibiendo en el ambiente un olor a compuesto químico indeterminado que le provocó dolor de cabeza”. Fue ese día en que el Gobierno apuntó públicamente a la empresa Enap. Ya superaban las 100 atenciones de personas afectadas. Esto es contrastado por los operadores de la empresa Nexxo, quienes realizaron las labores de mantención. De acuerdo a sus relatos, ellos descartan que la fuente de la nube tóxica sea Enap, dado que recalcaron que no tuvieron malestares durante todos esos días de trabajo ni percibieron malos olores. Las labores de mantención se extendieron desde el 18 hasta el 23 de agosto. El 24 se ordenó la suspensión de los trabajos en la planta.

Un día complejo

El sábado 25 de agosto, “el funcionario Exequiel Maldonado (indica) que mientras realizaba labores en las instalaciones de Oxiquim fue testigo directo de la percepción de olores provenientes de la piscina de Enap, justo cuando la espuma que fue agregada por personal de dicha empresa comenzó a volatizarse al presentarse viento”, señala el informe. El abogado de Enap, Juan Domingo Acosta, descartó que esa espuma sea tóxica y que esta se utilizó por orden de la SMA para confinar los estanques. Ese mismo día en la noche, las subcomisarias Alicia Saavedra y Macarena Flores realizaron diligencias en las instalaciones de Enap. “Durante el tiempo que estuve en el sector Remodelación y en la piscina ubicada cerca de la costanera, sentí un olor característico similar a ‘peorrilla’, sintiendo en algunas ocasiones náuseas y, con el paso de los minutos, mucho ardor en la cara”, declara Saavedra. Al partir camino a Santiago el domingo y parar en un servicentro comenzaron los problemas. “Al entrar al vehículo, el inspector me señala que el interior estaba hediondo, con un olor pesado, que al parecer eran las chaquetas. Respiré profundo y me di cuenta de que el vehículo estaba con el mismo olor que sentí al lado de la piscina de Enap (…). Macarena me dice que se sentía desvanecida, que no sentía las piernas, y sentía dormidas las manos…”, declara Alicia Saavedra. Tras ser ingresadas de urgencia, se dieron los diagnósticos: “Efecto de gases tóxicos desconocidos” y “efecto tóxico de derivados halogenados de hidrocarburos alifáticos y aromáticos”.

Al término del informe de la PDI se concluye que “es posible señalar a esa fiscalía que existen indicios y antecedentes aportados por testigos que circunscriben como fuente de emanación de malos olores las instalaciones de la empresa Enap, afectando las inmediaciones del lugar, a trabajadores de empresas contiguas, así como también a oficiales policiales que ingresaron a dicho lugar, presentando síntomas que se condicen con los expuestos por parte de la población de Quintero y Puchuncaví, el 21 y 23 de agosto; todo lo cual es concordante con los resultados de laboratorio y análisis realizados por la autoridad ambiental, en cuanto al alcance y dispersión de la pluma contaminante (…) es dable señalar que aún faltan diligencias por realizar”. El último episodio de intoxicaciones se registró el 4 de septiembre, fecha en que las faenas de Enap estaban paralizadas. El lunes, la fiscal regional del Biobío, Marcela Cartagena, que está a cargo de indagar lo ocurrido en Quintero y un episodio de intoxicación en Concepción del 4 de agosto, apuntó a Enap y el manejo del petróleo iraní que tenía altos niveles de toxicidad, el que fue trasvasijado en la VIII Región y luego otra parte transportada hacia Quintero. Al preguntarle si el barco que llevó la carga a la V Región sería de la empresa, Cartagena respondió: “No sería, es. (…) tenemos antecedentes que dicen que había ácido sulfhídrico en la sustancia en la cual ellos hicieron el alije (…) lo que marca la diferencia es que en Quintero parte de la sustancia llega a piscinas de decantación, y queda absolutamente libre al aire (…) Desde ahí se producen estas emanaciones, que entre el 17 de agosto y hasta el 23 tienen los episodios más graves”.

Para el abogado Remberto Valdés, quien representa a las familias afectadas, la tesis del crudo iraní está tomando fuerza. “Nosotros propusimos una línea de investigación relacionada con indagar el origen del alije del denominado Iranian Heavy, que es un hidrocarburo altamente contaminante y tóxico que puede provocar la muerte con un mal manejo”, dijo, y agregó que, en el caso de Quintero, “la fiscal ha llegado a la conclusión de que fue depositado de mal modo en piscinas abiertas. Esperamos que dentro de muy poco se produzcan las formalizaciones”.

Fuente Andrés López, Reportajes, El Mercurio

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