El 24 de septiembre de 2014 quedó marcado como un día trágico en la historia medioambiental de Quintero. A las 3:53 de la madrugada, el buque tanque Mimosa se aproximaba a la monoboya para realizar la descarga de petróleo crudo adquirido por ENAP.
En ese momento, las maniobras de tracción eran ejecutadas por el remolcador Puyehue. Luego de unos minutos, el práctico preguntó por radio al capitán del Puyehue con qué velocidad se encontraba realizando la maniobra, a lo que este respondió que estaba traccionando a siete nudos.
La tensión provocada por esta velocidad generó el corte de las espías de amarre entre la monoboya y el Mimosa.
A las 4:07 de la madrugada, producto de la excesiva tensión ejercida sobre las tuberías flexibles, se produjo una rotura en el manifold del buque, provocando la caída de las mangueras al mar.
A las 6:00 horas, buzos contratistas de ENAP lograron cerrar las válvulas del pozo de la monoboya y de los flexibles, que se encontraban aproximadamente a tres metros bajo el nivel del mar.
Preliminarmente, ENAP informó la ocurrencia de un derrame estimado en un mínimo de 3.000 litros. Sin embargo, debido a la magnitud de la superficie afectada y a la extensión del hidrocarburo, que alcanzó aproximadamente 60 kilómetros de costa, posteriormente se estimó un derrame cercano a 40 toneladas de petróleo crudo.
A partir de aquel episodio, la confianza entre la comunidad y ENAP quedó profundamente quebrantada.
Aún hoy, la comunidad cuestiona la forma en que se entregan determinados datos estadísticos relacionados con las emisiones y los sistemas de monitoreo, considerando que, en algunos casos, estos antecedentes han sido percibidos como distorsionados o insuficientes.
Pero aquel episodio no fue el único.
En agosto de 2018, Quintero y Puchuncaví volvieron a enfrentar una grave crisis ambiental. En esa oportunidad, la motonave Cabo Victoria, que transportaba aproximadamente 80.000 toneladas de crudo iraní, realizó operaciones de trasvasije hacia tres estanques del Terminal Marítimo de ENAP en Quintero.
Durante aquellos días se registraron episodios de contaminación atmosférica asociados a emisiones de sulfuro de hidrógeno (H₂S), compuesto altamente tóxico. Los episodios de contaminación provocaron una emergencia ambiental que afectó a numerosas personas de Quintero y Puchuncaví, generando una profunda preocupación en la comunidad y un amplio cuestionamiento hacia las empresas y organismos involucrados.
Durante aproximadamente una semana, las emisiones y episodios de contaminación afectaron a las comunas de Quintero y Puchuncaví, provocando síntomas y afectaciones en parte de la población.
Años después, el conflicto ambiental y judicial derivado de estos episodios continúa formando parte de la memoria de la comunidad, mientras persisten las demandas por esclarecimiento, reparación y responsabilidades.
Así, entre un gigantesco manto negro que cubrió la bahía y una nube gris que se extendió sobre sus habitantes, ENAP ha quedado inscrita en una de las páginas más dolorosas de la historia ambiental de Quintero.