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El olvidado terremoto y maremoto de 1730 En la zona central de Chile

Chile es un país sísmico por antonomasia, no solo porque los primeros cronistas  españoles, sacerdotes e historiadores lo han señalado en innumerables ocasiones en la literatura historiográfica, sino que su constitución geológica así lo comprueba la ubicación en que se encuentra Chile en el famoso “Cordón de Fuego del Pacífico”, lugar donde se encuentran algunas zonas de subducción más activas e importantes del planeta que lo han convertido en las zonas más sísmicas del mundo. El estudio de los primeros eruditos y estudiosos de los movimientos telúricos en nuestro país fueron el Abate Juan Ignacio Molina y el cronista jesuita Felipe Gómez de Vidaurre. maremoto

Los sismos en la Historia

El estudio de los movimientos sísmicos y los daños catastróficos que estos eventos han infringido en algunos asentamientos a lo largo de la historia, son hechos que se han considerado en guardarlos en la memoria colectiva, interesando a los antiguos cronistas, como a las últimas corrientes historiográficas del siglo XXI. Los instrumentos más antiguos para registrar los temblores se remontan a la China del siglo II D.C., y en el siglo XVIII en Europa se crean los primeros sismoscospios y a mediados del siglo XIX se instala formalmente un sismoscopio en el observatorio astronómico del cerro Santa Lucía de Santiago de Chile. Así se inició la observación sísmica instrumental en nuestro país y con ello el propio registro cuantitativo, basándose también en los documentos históricos existentes para realizar una evaluación cualitativa de los daños descritos en los terremotos ocurridos en épocas pasadas y complementando con los instrumentos de medición.

 El ingeniero Paulino del Barrio

Es considerado el pionero en los estudios sísmicos de Chile, especialmente por incluir el primer mapa de isosistas de los llamados “terremotos históricos”. Nota*: Isosista, es una línea imaginaria que delimita, en torno al epicentro de un sismo, regiones con la misma intensidad sísmica. La forma de su trazado proporciona indicaciones sobre la naturaleza y características de los materiales rocosos de la región.

 Terremoto y maremoto de 1570 en Concepción

La relación la realiza el Maestre de Campo don Pedro de Córdova y Figueroa – “Fatal fue este año de mil quinientos setenta para el Obispado Imperial, y principalmente para la ciudad de Concepción por el terrible terremoto, con la inundación del mar, que se allí experimentó, día Miércoles de Cenizas a cuatro de Febrero como a las nueve de la mañana. Fue tan espantoso que no quedó casa ni templo que no se arruinase”. De esta suerte lo narra y prosigue diciendo que aquel mismo día se salió el mar muchas veces, y destruyó totalmente la ciudad, pero que ninguna persona pereció y que por un espacio de cinco meses continuó la repetición de temblores día y noche.

Terremoto y maremoto de 1604 en Arica

“En el puerto de San Marcos de Arica, en cinco dias del mes de Diciembre de 1604 , el general don Ordoño de Aguirre, corregidor de este partido, y los jueces oficiales reales de él, el tesorero Alonso García Villamil y contador Simón de Basauri, se juntaron para hacer acuerdo de hacienda real, dijeron que el terremoto de temblores y creciente del mar que sucedió el Miércoles pasado veinticuatro de noviembre, asoló esta ciudad de Arica. Se llevó la mar la artillería, mosquetería y municiones, una culebrina con sus municiones llamado San Lucas y otra media culebrina llamada San Mateo, sin ruedas que se llevó la mar”.

Terremoto y maremoto del 8 de Julio de 1730

El Señor Obispo de Concepción Francisco de Antonio Escandón dirige una carta al Rey de España, fechada el 20 de Agosto de 1730: “En cumplimiento de mi obligación doy cuenta a vuestra majestad de la calamidad con que la majestad de Dios ha castigado y corregido a esta pobre ciudad experimentando los rigores  de su justicia entre las piedades de su misericordia. Ocurrió el día 8 de Julio de 1730. Como a la una y media de la madrugada, se sintió un temblor tan grande que alcanzó la conmoción de la tierra a todo el reyno de Chile, siendo tan extraordinario el efecto que causó en la tierra y en la mar, que habiéndose retirado la mar una media legua volvieron impelidas de su misma violencia. Entraron en esta desgraciada ciudad, empezando el estrago de la ciudad”. Se destruyeron casas, cuarteles, iglesias, se inunda por el mar la catedral y la ciudad.

Relación del historiador Dionisio de Alcedo y Herrera, 1730

“La noticia del espantoso terremoto que sucedió el 8 de Julio de 1730 en el reyno de Chile, con horrorosos estragos en varios lugares, principalmente en las ciudades de capitales de Santiago y Concepción, donde a la una de la mañana hizo movimiento con aviso de estremecimiento grande que después repitió a las cuatro con ímpetu tan violento trastornó de golpe los edificios, los templos, conventos de religiosos, y casas particulares, con lastimosa sepultura de sus habitadores señalándose con más terrible ruina de la ciudad del puerto de la Concepción, donde el movimiento entre el primer temblor, y antes de repetir el segundo, se fue retirando el mar, tomando impulso para arrojarse sobre la ciudad con una repentina inundación, sumergiendo a los habitadores en las aguas, de cuyo peligro sin ropa alguna, se salvaron desnudos el Obispo don Francisco Antonio Escandón, y el maestre de campo de las milicias don Manuel Salamanca con el poco abrigo que les permitió coger el rebato del océano enfurecido con el que le impelían los fuertes temblores y vapores de la tierra. La imperiosidad del mar obligó a muchos a buscar asilo para salvar sus vidas en los vecinos cerros”.

 Terremoto y maremoto en Valparaíso, 1730

Fue un fuerte movimiento sísmico, el segundo más grande del mundo de unos 9.1° a 9.3°, después del ocurrido el año 1960 en Valdivia. El movimiento mayor fue a las 04.45 a.m., del día 8 de Julio, con epicentro en el puerto de Valparaiso. Percibido desde Iquique hasta Valdivia, dañando a La Serena, Santiago, Concepción y Valparaiso. El sismo provocó un maremoto muy destructivo en toda la zona central del país. Hubieron 3000 víctimas. El mar se retiró aproximadamente un kilómetro de la playa  y cuatro olas seguidas destruyeron los 2/3 de Concepción, arrastrando los objetos al mar, se registraron olas hasta de 8 y 9 mtrs de altura, con una inundación horizontal de 3 a 4 cuadras. En Valparaiso inundó las partes bajas y arrasó con todas las bodegas adyacentes al mar. Estudios más recientes señalan que la altura de las olas fue de 7 msnm. En el Almendral todas las casas, fortificaciones y bodegas fueron destruídas por el maremoto o tsunami. Este es el primer registro de tsunami destructivo en Valparaiso.

Terremoto y maremoto de 1730 en Quintero

En la Bahía de Quintero el maremoto alcanzó una altura de olas entre 8 y 9 msnm, los cronistas señalan que el tren de olas pasó desde la Playa Herradura hasta Ritoque, el nivel del terreno está casi al mismo nivel del mar, zona que en la actualidad se encuentra ubicada la pista aérea de la Fuerza Aérea de Chile. Por estos datos tsunamigénicos la empresa Gnl Quintero construyó su muelle de descarga sobre pilotes a una altura de 12.5 msnm por seguridad de las instalaciones portuarias. En el terremoto del año 2010 el mar se salió un kilómetro en Ritoque. Además geológicamente se ha reconocido que en la zona norte de la bahía (Ventanas) el tsunami habría ingresado dos kilómetros hasta el sector de Campiche.

 Terremoto de La Ligua, 8 de Julio de 1971

Una tremenda coincidencia de fecha ocurrió este terremoto  hace 52 años atrás en la ciudad de La Ligua, que cobró la vida de 85 personas más un centenar de heridos y afectó infraestructura que afectó a miles de personas. La respuesta ante este desastre, sin embargo, trajo nuevos instrumentos y organismos para la gestión de emergencias desde el Estado. El epicentro fue en La Ligua  con 7.8 ° que sacudió fuertemente la región. Se sumaba al desastre ocurrido con otro terremoto sufrido en La Ligua el 28 de Marzo de 1965, donde desaparecieron centenares de familias de mineros que quedaron bajo los desperdicios mineros provenientes de la Mina El Soldado, debido al colapso de dos tranques de relave durante el terremoto, el que fue sentido a 600 kilómetros.

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 Posible ocurrencia de un terremoto

De acuerdo a lo expresado por el Director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos, testigo del terremoto más grande que tenga registro la humanidad, el ocurrido en Valdivia en 1960 con una magnitud de 9,5°. En Chile, “por un gran terremoto de magnitud 9, hay aproximadamente diez de magnitud 8 y unos 100 de magnitud 7. El de magnitud 9 ocurre cada 500 o más años”, argumenta Barrientos.

 

Roberto “Sea Horse” Monardes Fierro

Oficial Nacional de Servicio de Historia y Raices HCCH

Condestable, Nao Quintero

Hermandad de la Costa de Chile