Este miércoles, la Cámara de Diputados aprobó en general la idea de legislar el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, tras confirmar 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención. Los protagonistas de esta jornada legislativa fueron los parlamentarios oficialistas y los representantes del Partido de la Gente, quienes cumplieron estrictamente con el acuerdo político pactado con el Ejecutivo. La votación consolidó el respaldo transversal necesario para impulsar la iniciativa y confirmó la voluntad política de avanzar hacia la recuperación integral de los territorios afectados.
Tras superar la etapa general, la Cámara procedió inmediatamente con la discusión en particular hasta lograr el total despacho del proyecto. Los legisladores enfrentaron una maratónica sesión donde se sometieron a escrutinio más de cuarenta artículos y ciento diecinueve indicaciones presentadas por diversas bancadas. Cada propuesta requirió un proceso de votación individual que consumió aproximadamente tres minutos por sufragio, lo cual extendió significativamente la jornada parlamentaria. Este mecanismo exhaustivo garantizó que cada norma recibiera un análisis pormenorizado antes de su aprobación definitiva.
El resultado nominal reveló posturas divididas en el distrito seis, donde cuatro diputados respaldaron la iniciativa mientras tres manifestaron su rechazo formal. Javier Olivares, del Partido de la Gente, sumó su voto favorable junto a Chiara Barchiesi y Benjamín Lorca, de Republicanos, además de Luis Pardo. Por otro lado, la oposición se articuló a través de Cristian Mella, Sofía González y Nelson Venegas, quienes defendieron criterios técnicos y presupuestarios distintos. Esta distribución reflejó la complejidad ideológica territorial.
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La sesión también registró la ausencia destacada de la diputada María Francisca Bello, del Frente Amplio, quien no participó en la definición del rumbo legislativo. Su inasistencia generó interrogantes sobre las negociaciones internas que influyeron en su decisión de abstenerse físicamente durante la votación. Los observadores políticos interpretaron este fenómeno como un síntoma de las tensiones que persistían dentro de la coalición. No obstante, el avance demostró que el Congreso priorizó la urgencia reconstructiva sobre las diferencias coyunturales.



