Maratué, desarrollo urbano habitacional emplazado en la comuna de Puchuncaví, Región de Valparaíso, proyecta construir el primer puente verde de Chile: una estructura diseñada para dar continuidad al ecosistema nativo y permitir el desplazamiento seguro de la fauna local y de los habitantes de la comuna entre ambos costados de la Ruta F-20. La obra fue incorporada al plan maestro del proyecto, desarrollado por la oficina internacional Foster + Partners.
La propuesta surge como respuesta a una condición concreta de la comuna. La extensión de la Ruta F-20 dividió el área de Maratué en dos sectores, lo que llevó a Foster + Partners a incorporar esta infraestructura al diseño del proyecto. Su objetivo es mejorar la conexión de los habitantes de Puchuncaví con el sector poniente y, al mismo tiempo, facilitar el desplazamiento de la fauna local entre los hábitats ubicados a ambos lados de la ruta.
Para cumplir esta función, el diseño contemplará vegetación nativa y una configuración que permita dar continuidad al paisaje. De esta manera, el puente buscará integrarse a las características de una comuna costera en la que conviven áreas rurales, sectores urbanos y ecosistemas de alto valor ambiental.
“Lo primero que diseñamos fue un gran eje verde que vuelve a unir el territorio. Estamos proponiendo un puente verde para que las personas puedan cruzar caminando o en bicicleta y para que las especies nativas puedan volver a conectar ambos lados de la Ruta F-20. Este corredor bioambiental es uno de los elementos estructurantes del plan maestro que desarrollamos para Maratué”, explica Juan Frigerio, socio arquitecto de Foster + Partners.
El puente verde se enmarca en un proyecto de largo plazo, sustentable y con integración social, orientado a la primera vivienda, que busca responder de manera planificada y gradual a desafíos relevantes de la zona, como el déficit habitacional, el crecimiento sostenido de la población y la expansión urbana informal. Su plan maestro —desarrollado por Foster + Partners en colaboración con BL Arquitectos y Allard + Partners— destina más del 50% de su superficie a áreas verdes e incorpora una zona de conservación de 125 hectáreas.
Si bien estas obras han sido implementadas en países como Canadá, Estados Unidos, China y los Países Bajos, su desarrollo aún es incipiente en Latinoamérica. Maratué busca marcar un precedente mediante la incorporación del primer puente verde integrado desde el origen a un proyecto urbano habitacional.
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Una alternativa sostenible con el entorno
Los puentes verdes o pasos de fauna son estructuras diseñadas para restablecer la continuidad entre áreas fragmentadas por carreteras, vías ferroviarias, canales u otras obras. A diferencia de un puente convencional, su diseño busca integrarse al paisaje mediante la incorporación de vegetación nativa y la recreación de condiciones similares a las del entorno natural.
Entre sus principales beneficios se encuentra facilitar el desplazamiento de animales, insectos polinizadores y otras especies que, de otro modo, podrían quedar aisladas. Esto contribuye a la recuperación de corredores ecológicos y a la posibilidad de mantener el intercambio y la movilidad de las especies presentes en un territorio. Asimismo, permite reducir el riesgo de colisiones entre vehículos y animales.
La iniciativa propone abordar la conservación de la biodiversidad desde el origen de los proyectos urbanos, no únicamente como una respuesta posterior a sus eventuales impactos, sino como un componente estructural de su planificación y diseño. El desarrollo urbano y la protección del medioambiente, pese a lo que muchas veces se plantea, no tienen por qué ser objetivos contrapuestos: pueden integrarse bajo una misma mirada, estableciendo un precedente para la incorporación de criterios de conectividad ecológica en la planificación urbana de la región.

