En una emotiva jornada de fútbol y testimonios, exfutbolistas profesionales visitaron el Colegio Narau de Quintero para compartir sus experiencias con niños y jóvenes de la comuna. El evento, organizado por la Corporación de Deportes de Quintero, contó con la participación de Jorge Koke Contreras, Gerardo Reinoso y otros exjugadores, quienes interactuaron con los estudiantes durante la mañana y luego dialogaron con entrenadores y dirigentes en un conversatorio vespertino en la sede de Quintero Unido. La actividad, coordinada por Eduardo Schneider de la Corporación, se realizó sin costo alguno, movidos únicamente por el deseo de devolver a la comunidad parte de lo aprendido en sus carreras.
Jorge Koke Contreras destacó el valor de acercarse a las escuelas y academias formativas para motivar a los niños a perseguir sus sueños con disciplina. Recordó su paso por clubes como Universidad Católica, Barnechea y su actual labor en Colina, donde ha formado jugadores que hoy brillan a nivel profesional. “Nos alegra mucho ver que algunos empiezan a ser conocidos y logran algo en nuestro fútbol”, señaló, subrayando que estas visitas son una forma de agradecer los reconocimientos que él y sus compañeros han recibido a lo largo de sus carreras.
Por su parte, Gerardo Manuel Reinoso agradeció al alcalde de Quintero por facilitar la oportunidad de compartir con la comunidad local. Enfatizó que la vida de un futbolista es apasionante, pero también exigente, y que los jóvenes deben entender que el éxito requiere esfuerzo, constancia y mentalidad ganadora. “Que los chicos sepan que no es fácil, pero todo lo que se tiene en la mente para conseguirse lo puede lograr”, expresó, transmitiendo un mensaje de esperanza y realismo a los aspirantes a futbolistas.
Rodrigo Castro, gerente de la Corporación de Deportes de Quintero, cerró la jornada agradeciendo a los exfutbolistas por su generosidad y al director del Colegio Narau por ceder sus instalaciones. Destacó que, más allá de las historias de gloria, también son valiosas las anécdotas difíciles, ya que ofrecen lecciones clave a los más pequeños. “Las no tan bonitas también son vivencias a contar”, afirmó, resaltando que el verdadero objetivo era entregar herramientas reales a los niños que sueñan con vestir la camiseta de un equipo profesional. Los más entusiasmados, sin duda, fueron ellos.