La comuna de Puchuncaví sufrió un duro revés con la abrupta finalización de un programa social esencial destinado a combatir el consumo de drogas, uno de los problemas más graves que azotan a sus habitantes. El convenio entre el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda) y la Ilustre Municipalidad de Puchuncaví —dirigida por el alcalde Marco Morales— fue rescindido oficialmente, dejando sin apoyo a familias vulnerables. La decisión, confirmada por Senda Valparaíso, se tomó tras detectar serias deficiencias administrativas que impedían el correcto funcionamiento del programa.
Según fuentes oficiales, el término del convenio responde a un “proceso regular y normativo” que busca garantizar que los recursos públicos se utilicen conforme a la ley. Sin embargo, la medida ha generado indignación en la comunidad, que ve cómo se desmantela una red de contención crítica en medio de una crisis sanitaria y social creciente. Aunque Senda asegura que mantiene canales de diálogo abiertos, lo cierto es que el vacío operativo ya está afectando a quienes más dependían de estas iniciativas: jóvenes en riesgo, adultos en rehabilitación y familias enteras atrapadas en la espiral de la adicción.
El director regional de Senda, Carlos Colihuechún Brevis, intentó suavizar el golpe al anunciar la puesta a disposición de un nuevo “convenio de colaboración técnica” para orientar y fortalecer acciones preventivas locales. Pero para muchos vecinos, estas palabras suenan a promesas vacías frente a la urgencia del momento. “Valoramos el trabajo desarrollado por años en la comuna”, declaró Colihuechún, aunque omitió señalar directamente al municipio como responsable de la crisis administrativa que precipitó el colapso del programa original.
Mientras tanto, el municipio local permanece en silencio ante las críticas ciudadanas, que lo acusan de negligencia en la gestión de fondos públicos destinados a la salud mental y la prevención del consumo de sustancias. En una comuna ya marcada por décadas de injusticia ambiental y abandono estatal, este nuevo fracaso institucional profundiza la desconfianza en las autoridades locales. Para los sectores más vulnerables de Puchuncaví, la pérdida de este programa no es solo un recorte burocrático: es un puñal en la lucha diaria por sobrevivir con dignidad.
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La Bahía on Line habló con algunos concejales los que señalaron que no tenían información formal sobre el hecho lo que demuestra, una vez más, la importancia que le da a estos programas sociales la autoridad comunal de turno, todo esto se debe sumar a la pérdida de otros programas sociales como el de la Omil, por el cual el concejal Agustín Valencia ha pedido sumario en reiteradas oportunidades no teniendo respuesta hasta la fecha.