Zoe vino al mundo el 1º de enero de 2026 en el Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar, convirtiéndose en la primera guagua nacida ese año en el recinto. Su madre, Jessica Benavides, oriunda de Quintero, fue trasladada de emergencia en la madrugada desde su comuna debido a una crisis hipertensiva al final de su embarazo. Acompañada por su familia, Jessica dio a luz a una niña de 2 kilos 940 gramos y 49 centímetros, culminando así una celebración de Año Nuevo inesperadamente intensa pero llena de esperanza.
Jessica, madre de dos hijos mayores de 12 y 14 años, confesó que este nacimiento fue profundamente distinto y más significativo tras doce años sin tener un bebé. “Estábamos contentos ya, que llegara luego… vamos a ver qué nos tiene la vida preparada para esta pequeña”, expresó emocionada. Su experiencia refleja una realidad creciente en la red de salud pública: mujeres de comunas vecinas como Quintero y Puchuncaví llegan al hospital viñamarino en busca de una atención gineco-obstétrica de alta complejidad.
El Hospital Dr. Gustavo Fricke atiende anualmente más de 2 mil nacimientos, de los cuales el 98% son partos, y destaca por su modelo de “parto integral humanizado”. Este enfoque permite que la madre permanezca en una sala privada desde el preparto hasta el postparto inmediato, acompañada por una persona de su elección, con acceso a elementos como balones kinésicos, aromaterapia y música, además del contacto piel a piel inmediato con su bebé. Aun así, el modelo no descuida la seguridad clínica, con acceso rápido a pabellones quirúrgicos y neonatología en caso de emergencia.
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La Dra. Mónica Molina, jefa del Área de la Mujer del hospital, destacó los avances en infraestructura y en la calidad percibida de la atención, resaltando que muchas pacientes —incluidas de Quintero— eligen este centro por su enfoque respetuoso y seguro. El servicio, integrado a la red local de salud, ofrece visitas guiadas a las salas de parto integral para quienes se controlan en la Atención Primaria, reforzando la idea de que el nacimiento, incluso en contextos de urgencia como el de Jessica, puede ser una experiencia digna, segura y profundamente humana.



