La Bahía on Line
Nueva etapa, misma esencia

Mujeres de Quintero y Puchuncaví cultivan alimentos seguros pese a la contaminación

En medio de una de las zonas más afectadas por la contaminación industrial del país, cuatro pequeñas productoras de Quintero y Puchuncaví lograron demostrar que es posible cultivar hortalizas y flores con bajos niveles de metales pesados. Gracias al proyecto “Polo de desarrollo hortícola sustentable en Puchuncaví-Quintero”, financiado por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y ejecutado por Oberwelt SpA, estas mujeres implementaron camas elevadas e invernaderos que aíslan los cultivos del suelo contaminado y reducen la exposición a poluentes. La iniciativa, desarrollada entre 2023 y 2025, surgió como respuesta a décadas de deterioro ambiental en la denominada “zona de sacrificio” de la Región de Valparaíso.

Las productoras —dos de cada comuna— instalaron unidades demostrativas en sus propios patios, donde cultivan especies como lechugas, espinacas, frutillas, lisianthus y lilium. Estas técnicas no solo evitan el contacto con suelos contaminados, sino que también optimizan el uso del agua en un contexto de escasez hídrica crónica. Según Gabriela Verdugo, coordinadora del proyecto, una sola mesa de flores puede generar entre 200 y 300 mil pesos por ciclo, y con dos invernaderos se alcanzan ingresos anuales de hasta 900 mil pesos. Esto representa una alternativa viable, especialmente para mujeres mayores o con limitaciones físicas.

- Publicidad -

María José Alarcón, ejecutiva de innovación de FIA, destacó que los análisis confirmaron una reducción significativa en la carga de metales pesados en los alimentos producidos bajo invernadero. No obstante, advirtió que el cadmio sigue siendo un desafío persistente, incluso fuera de la zona de sacrificio, lo que sugiere una dispersión más amplia de contaminantes de lo previamente estimado. Por su parte, el representante regional de FIA, Andrés Gálmez, subrayó la necesidad de fortalecer la comercialización directa para que las productoras no dependan de intermediarios que pagan precios muy bajos.

También podrías querer leer: nuestro medio asociado Aconcagua al Día

Para Alviana Valdivia, agricultora de La Chocota en Puchuncaví, el proyecto significó una transformación personal y productiva. “Antes cultivaba en el suelo y ya no podía seguir por mis dolencias, pero trabajar a un metro de altura me devolvió la posibilidad de producir”, afirmó. María Elena Quevedo, coordinadora externa del proyecto, resaltó que con una buena selección de variedades y manejo adecuado, este sistema permite obtener ingresos superiores al sueldo mínimo mensual. Así, en medio de la adversidad ambiental, estas mujeres están sembrando esperanza y demostrando que la agricultura limpia es posible incluso en los territorios más golpeados por la industria.