A mi juicio Luisa Sébire Diot, es la precursora de la ciudad de Quintero porque luego del fallecimiento de su marido Alberto Cousiño Goyenechea en abril de 1917, logra culminar la construcción del balneario, el ferrocarril y en parte las obras de un muelle y malecón portuario.
En febrero de 1920, se iniciaron las obras de construcción del muelle terminal de ferrocarril a unos 400 metros hacia el norte de la playa de los pescadores, una obra de sólida estructura de concreto, sobre pilotes, tiene un largo de 100 metros fue terminado el 26 de diciembre de 1923, hasta el día de hoy aparece incólume.
Distante a unos 200 metros de la playa de los pescadores, en dirección al muelle tenemos un malecón de 150 metros construido sobre una superficie de relleno paralelo y a flor de la avenida 21 de mayo ambas obras culminadas en 1924 ciertamente bien hechas al verlas permanecer después de 100 años.
También, en noviembre de 1924, después de más de 50 años transcurridos entre la “Permisología” de la época y la construcción del proyecto, una locomotora llegó hasta Quintero a través de un flamante tendido ferroviario de 39 Km, con seis estaciones San Pedro, Luis Cousiño, Rauten, Mauco, Manzanar, Ritoque, Quintero y un espectacular puente sobre el río Aconcagua. Estas obras ferroviarias subsisten hasta hoy, tal como lo comprueba el constante uso del tren metalero o recientemente el paso del “Tren del Recuerdo” ocurrido sobre el trazado de un servicio público inaugurado en marzo del año 1925.
El desarrollo del balneario pertenece al diseño de la familia Cousiño un esfuerzo personal realizado con medios propios desde fines del siglo diecinueve hasta la década del cincuenta del siglo veinte.
Todo comienza cuando Luis Cousiño Squella el suegro de doña Luisa Sébire, compra doscientas cuadras en 1872 a Don Francisco de Paula Salas dueño de la hacienda de Quintero. Comprendiendo la península (80 cuadras) y otro lote de mil milímetros hacia Ritoque hasta llegar al Cerro de la Cruz. Las doscientas cuadras incluían “La Vega” (cien cuadras) hoy Bosque Las Petras.
A pesar del fallecimiento de Cousiño Squella en 1873, él alcanzó a concebir y trazar un loteo de doscientas cuadras (4.184.472 metros cuadrados) individualizadas en manzanas de dos hectáreas subdivididas en sitios de mil metros.
La nueva ciudad de este Proyecto urbano de Quintero, tendría tres plazas, once calles (14 mts) y veintitrés avenidas (24 metros), escuela pública de hombres y mujeres, iglesia, Casa consistorial, juzgado de letras, aduana, cuartel de policía, hospital, cementerio, en fin, todo un entorno para vivir entre el bosque y el mar.
En agosto de 1872 el intendente de Valparaíso Francisco Echaurren dicta el decreto de fundación de la “Población de Quintero” con el nombre de Puerto Cochrane nominación que no logra legitimarse, sin embargo, el diseño urbano proyectado será la base para sustentar las inversiones en infraestructura y el modelo de atracción turística del balneario.
Posteriormente Doña Luisa Sébire, adquiere otros predios alcanzando deslindes al norte con la laguna de Campiche al oeste con el océano pacífico, extensiones equivalentes a la “Hacienda Quintero” del almirante Lord Cochrane.
El 9 de febrero de 1912, se promulga la ley 2623 que incorpora modificaciones al plano de población del Intendente Echaurren.
Este nuevo instrumento fue levantado por el ingeniero Bernardo Larraín y aprobado por DS N°4044 del 7 de septiembre de 1912 por el Presidente de la Republica Ramón Barros Luco.
El trazado determina que: La península es atravesada longitudinalmente por avenidas en sentido NO – SE formando un ángulo de 107° con calles transversales en sentido O – E rematando en el mar.
Las manzanas son paños de 100 x 200 metros con una parcelación de veinte terrenos de 20 x 50 m cada uno.
En la zona sur, a ambos lados de estas calles diagonales, se propone la existencia de un trazado ortogonal en sentido N – S, con manzanas de igual dimensión.
Posteriormente en 1913, se elaboró un nuevo Plano de población que mostraba los proyectos de muelle, molos de protección incluso un dique flotante.
Se plantean calles que bordeaban las cumbres de los cerros Centinela y Los Molles las que ascendían para desembocar en una plaza ubicada en cada cerro.
Otro aspecto importante para considerar la relevancia de Luisa Sébire es la donación que hiciera de cinco hectáreas situadas al borde de la playa de Locura a la Armada de Chile lugar que permitió dar inicio en el año 1922 a la Aviación en Quintero.
Empero ello desató las expectativas que en consecuencia afectaron la viabilidad del Proyecto Cousiño puesto que por ley fueron expropiados 735.000 metros cuadrados situados en el sector “La Vega” luego se agregaron otros 262.0000 metros cuadrados y lo peor es que el precio fijado por el Estado es del orden de un 30% del avaluó fiscal de los terrenos, la circunstancia de la expropiación afecto definitivamente la construcción de un verdadero Puerto.
A la altura de 1926, concluyen las obras del Puerto de Valparaíso, lo que posibilita un mayor aumento de carga, en 1924 se establece la electrificación del ferrocarril Santiago Valparaíso en contraposición a las locomotoras a vapor recién inauguradas que prestaban servicios a Quintero. Un factor negativo a considerar es la posición financiera de la Sociedad, Ferrocarril Puerto y Balneario de Quintero muy perjudicada por la depresión económica del año 1929 que reduce el comercio internacional, también el excesivo endeudamiento con la Caja de Crédito Hipotecario (hoy Banco Estado).
Todo ello provoca la insolvencia de la Sociedad hasta llevarla a su quiebra en el año 1934.
El merito de doña Luisa Sébire, son sus cualidades humanas, una voluntad de hierro, temple, tenacidad, mucha convicción y extraordinariamente romántica.
Frente a la adversidad optimismo. Ella soñó construir un paraíso en la tierra y Quintero fue su Edén.
Aunque la Empresa fracasó y ella perdió su fortuna en el intento, ha dejado obras monumentales y una gran influencia en el trazado de la ciudad y su personalidad es un testimonio vivo de identidad y pasión.
Quizás se encantó con ilusión y le falto más percepción política, porque contra ella se movió no solo la coyuntura económica también hubo fuerzas oscuras que siempre se han opuesto al crecimiento de Quintero.
Cabe mencionar que, a pesar de las perdidas de Patrimonio económico, Luisa Sébire continuó su obra urbanística transformadora, durante la década de los años cuarenta, confirmando poseer una profunda vocación social y filantrópica que se manifiesta al preferir donar en vez de vender en medio de su ruina, ella opta voluntariamente ceder para su amada ciudad, el terreno de la Plaza de Armas frente a la Caleta El Manzano, el terreno destinado a la construcción de la 1° Compañía de Bomberos, adquiere suficientes acciones a la Sociedad de establecimientos educacionales para edificar la escuela superior de niñas N°199, y cumplir el sueño de crear un Parque para el pueblo de acceso y uso gratuito.
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Sin lugar a dudas Luisa Sébire reviste las características de una heroína y bien vale conocer su testimonio de vida y recordar que ella vive no solo en la memoria histórica, también se encuentra presente en la arquitectura y en el trazado urbanístico de Quintero.
A propósito de la conmemoración del día de la mujer, vaya esta rememoranza en reconocimiento a Luisa Sébire., quien coincidentemente con el día Internacional, falleció el 08 de marzo de 1948.
Ramon Alfaro Valverde