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Nueva etapa, misma esencia

Esval apuesta por desalación para garantizar agua en sequía

En medio de la incertidumbre climática y una prolongada sequía, Esval anunció la integración de una nueva planta desaladora al sistema interconectado que abastece al Gran Valparaíso y el litoral norte. La medida, revelada por el gerente general José Luis Murillo Collado en una entrevista con La Bahía on Line, busca dotar de mayor robustez al suministro de agua potable frente a futuras crisis hídricas. Aunque las lluvias de los últimos inviernos generaron una falsa sensación de seguridad, Murillo insistió en que la verdadera estabilidad proviene de inversiones sostenidas y fuentes no dependientes del clima. La planta, de Aguas Pacífico, ya forma parte de la red que distribuye agua desde la desembocadura del río Aconcagua hasta La Ligua.

La desaladora aportará 200 litros por segundo a un sistema que consume cerca de 4.000 litros por segundo, una proporción modesta pero estratégica. Según Murillo, su valor radica en la posibilidad de ampliarla en el futuro y en su capacidad para diversificar las fuentes de abastecimiento. El agua producida será remineralizada, clorada y fluorada antes de ser inyectada a la tubería principal que atraviesa localidades como Puchuncaví, Zapallar y Papudo. Esta conexión se realizará mediante obras complementarias que incluyen la adquisición de un terreno contiguo a la planta y la construcción de un estanque de regulación, con una inversión estimada en 6.000 millones de pesos.

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Murillo destacó que, gracias a inversiones previas —como la tubería reversible que ha llenado el embalse Los Aromos—, el sistema actual garantiza el abastecimiento incluso en condiciones de escasez extrema. “Prácticamente podemos prescindir del agua del tranque La Luz o del embalse Peñuelas”, afirmó, subrayando la eficiencia lograda mediante la interconexión de redes. No obstante, reconoció que la planta desaladora no es imprescindible hoy, sino una apuesta preventiva para los próximos 20 o 30 años, cuando el crecimiento poblacional y los efectos del cambio climático podrían exigir mayores volúmenes de agua.

Respecto a las preocupaciones sobre la calidad del agua extraída del mar en una zona con antecedentes de contaminación industrial, Murillo señaló que todos los estudios ambientales y técnicos han sido realizados y que la operación estará a cargo de Veolia, una empresa con estándares internacionales. Además, aseguró que existen protocolos de contingencia para mantener la resiliencia del sistema ante cualquier eventualidad. “Ninguno está libre de imprevistos, pero contamos con resguardos para que los usuarios no se vean afectados”, dijo.

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Finalmente, el gerente de Esval reiteró su enfoque proactivo: “Nuestro trabajo es esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor”. Aunque actualmente no se requiere más agua, la compañía ya planea incorporar nuevas fuentes no convencionales en las próximas décadas. La estrategia busca no solo asegurar el consumo humano, sino también fortalecer la gestión integral de cuencas con tecnologías independientes de la variabilidad climática, consolidando así un modelo de abastecimiento más sostenible y resiliente para la región.