Un cromatógrafo instalado en la escuela Sargento Aldea de Puchuncaví —uno de los tres dispositivos destinados a monitorear compuestos orgánicos volátiles en la llamada “zona de sacrificio”— permaneció inactivo durante una crítica alerta sanitaria la semana pasada. El equipo, provisto por el Ministerio del Medio Ambiente a comienzos de 2025, no ha registrado ni publicado mediciones desde el jueves 16 de octubre, pese a que hoy lunes se registró un pick de 712 µg/m³ de hidrocarburos en la zona. María Araya, presidenta del Consejo Consultivo del Hospital Adriana de Cousiño, denunció la situación como un acto de negligencia institucional que pone en riesgo la salud de la comunidad.
El cromatógrafo, diseñado para detectar sustancias tóxicas como benceno y tolueno en el aire, requiere calibración periódica para operar con precisión. Sin embargo, según Araya, el dispositivo en Puchuncaví no ha sido calibrado desde su instalación, lo que lo deja inutilizable en momentos de máxima necesidad. “Estamos en alerta sanitaria y hoy existió un pick de 712. Es súper irresponsable que compren equipos y no los usen”, afirmó la dirigente, señalando directamente al Seremi de Medio Ambiente y al Ministerio como responsables de la omisión.
La falla en el monitoreo ambiental ocurre en medio de una creciente preocupación por la calidad del aire en las comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví, históricamente afectadas por emisiones industriales. Aunque cada comuna cuenta con un cromatógrafo desde principios de año, la falta de mantenimiento y transparencia en la publicación de datos socava la confianza ciudadana. La comunidad exige respuestas urgentes, especialmente cuando los niveles de contaminación alcanzan umbrales que ya han provocado intoxicaciones masivas en el pasado.
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Para Araya, la inacción representa una “falta muy grave” contra los habitantes de la zona, quienes viven bajo constante amenaza de episodios tóxicos sin acceso a información oportuna. “No puede ser que inviertan en tecnología y luego la dejen abandonada”, insistió. Ante esta situación, organizaciones locales y autoridades de salud han llamado a una auditoría inmediata del sistema de monitoreo y a la rendición de cuentas por parte de las instituciones responsables.