La Corporación de Deportes de Quintero implementó talleres gratuitos de XTromba Fit en la sede comunal de Valle Alegre, los días lunes y miércoles entre las 18:00 y 20:00 horas. Los protagonistas fueron vecinos y vecinas de distintas edades, guiados por la monitora Silvia Carlos. La actividad, que se desarrolló durante varias semanas, tuvo como objetivo fomentar la salud física y emocional a través del movimiento. Su importancia radicó en ofrecer un espacio inclusivo, dinámico y accesible para el ejercicio comunitario en un entorno que promueva la convivencia y el bienestar.
Las sesiones de XTromba Fit combinan tres etapas estructuradas: cardio funcional intenso a través del baile, entrenamiento y una meditación final para cerrar con calma. Silvia Carlos explicó que esta metodología permitía a los asistentes liberar tensiones y terminar la jornada con mayor equilibrio. Las clases se realizaron en la sede comunal, un punto estratégico para facilitar la participación de los habitantes del sector. Además, el monitor destacó el crecimiento progresivo del grupo y expresó la esperanza de ampliar la capacidad para el próximo verano.
Beatriz Sepúlveda, participante desde los inicios del programa, valoró la continuidad del taller, que ya alcanzaba su tercer año con pausas por la pandemia. Agradeció la posibilidad de mantenerse activa y señaló que la actividad no tenía género, invitando abiertamente a hombres y mujeres. Relató cómo el movimiento corporal reforzaba su autoestima y energía diaria. Su testimonio reflejó el impacto transformador que el deporte comunitario puede tener en la vida de las personas.
También podrías querer leer: «Manotazos de ahogado: cuando la desesperación genera errores que pueden costar caro»También podrías querer leer: nuestro medio asociado Aconcagua al Día
Jacqueline Cisterna, asistente reciente, destacó que ya era su segunda clase y la describió como “súper entretenida”. Resaltó que, siendo gratuita, la iniciativa era un regalo para la comunidad, especialmente para quienes pasan el día en labores domésticas. Afirmó que ese espacio era su momento de desconexión y alegría. Ambas vecinas extendieron una invitación espontánea a otros habitantes para que probaran la experiencia, reforzando el espíritu de pertenencia y activación colectiva que impulsa el programa.



