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Nueva etapa, misma esencia

Párroco de Puchuncaví denuncia agravio a la fe durante fiesta de Ramos

En Puchuncaví, el párroco de la parroquia Nuestra Señora del Rosario, Marcelino Toro Jara, expresó su profunda preocupación por los disturbios causados durante la misa de Ramos, a raíz del evento civil del Circuito Ciclista de Puchuncaví, realizado cerca de la iglesia. El sacerdote consideró este incidente como una ofensa directa a la fe católica, justo al inicio de la Semana Santa, una de las festividades más sagradas para los cristianos.

Toro Jara se dirigió a la comunidad feligrés y a los habitantes de Puchuncaví en un mensaje de reflexión. En su escrito, reconoció los esfuerzos para celebrar la misa a pesar de los ruidos provenientes de la fiesta, pero destacó que los altos decibelios fueron superiores a lo que la comunidad religiosa pudo tolerar. “La ofensa no es solo el acto civil en sí, sino que este tipo de eventos se celebran de manera reiterada sin considerar los horarios de los cultos religiosos, afectando la convivencia y el respeto por nuestras creencias”, señaló el párroco.

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El párroco también hizo un llamado a la reflexión sobre el respeto a la fe en tiempos donde la cultura consumista parece priorizar las festividades públicas sobre las tradiciones religiosas. Explicó que la parroquia, propietaria original del terreno conocido como la plaza municipal, donó el espacio bajo el acuerdo de que no se realizarán festividades profanas durante las celebraciones religiosas. Un acuerdo establecido en 1940, que ha sido desatendido en las últimas ediciones del evento ciclista.

Toro Jara compartió que este no fue un incidente aislado, sino parte de una serie de agravios previos a la comunidad católica, los cuales ya habían sido comunicados a las autoridades municipales en múltiples ocasiones. Sin embargo, afirmó que, a pesar de los esfuerzos por mejorar la situación, nunca se notó un cambio sustancial en la organización de estos eventos. “Este tipo de agravios a la fe no pueden seguir siendo ignorados”, lamentó el sacerdote.

Además de los disturbios durante la misa, Toro Jara relató un incidente grave que ocurrió al final del servicio: un feligrés sufrió un desmayo y no pudo recibir atención médica inmediata debido a la falta de acceso vehicular al templo y a la demora de la ambulancia, que tardó más de una hora en llegar. Afortunadamente, el problema fue solucionado con la colaboración de Bomberos y Seguridad Ciudadana, pero la situación reflejó la desorganización y la falta de respuesta de las autoridades locales ante emergencias en el templo.

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Con un mensaje de unidad y paz, el párroco concluyó su escrito pidiendo a la comunidad que reflexionara sobre el respeto a las creencias religiosas y la necesidad de fortalecer la unidad en la fe. En este contexto de Semana Santa, invitó a todos a unirse en oración para pedir por la paz, el respeto a las tradiciones y el bienestar de la comunidad.