Un matrimonio celebrado el sábado en Quintero, se convirtió en una historia de resiliencia y solidaridad comunitaria cuando los novios, Carolina Madrid y Renzo Solari, se vieron obligados a improvisar su fiesta tras la desaparición de la banquetera contratada. El hecho ocurrió el mismo día de la ceremonia, cuando, a pocas horas del evento, ni la comida, ni las mesas, ni los elementos básicos habían sido instalados en el centro de eventos Chapanay. Tras meses de planificación y un desembolso de 13,5 millones de pesos, los novios se encontraron con un salón vacío y la imposibilidad de contactar al proveedor.
Frente a la emergencia, Carolina y Renzo tomaron una decisión valiente: casarse igual y organizar ellos mismos la celebración con la ayuda de sus 200 invitados. En apenas cuatro horas, y sin contar con contactos locales —pues son oriundos de Santiago—, coordinaron la compra de 50 pizzas, contrataron un carrito de hamburguesas y otro de churrascos, y enviaron a familiares al supermercado por bebidas, hielo, agua y tortas. La logística fue posible gracias al apoyo del productor audiovisual del centro de eventos, la maquilladora de la novia y amigos cercanos que se movilizaron rápidamente.
La situación dio un giro inesperado cuando, sin previo aviso, llegaron al lugar cerca de 20 trabajadores previamente despedidos por la misma banquetera. Estos, movidos por el remordimiento y la empatía, ofrecieron su ayuda desinteresada para montar el salón y asistir durante la fiesta. Gracias a su intervención y al esfuerzo colectivo, las mesas y sillas llegaron justo a tiempo, permitiendo que los invitados disfrutaran de la celebración como si nada hubiera sucedido. Al final, los recién casados desembolsaron otros 11 millones de pesos para cubrir los gastos imprevistos.
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Carolina Madrid al medio Las Ultimas Noticias relató con emoción que, pese al caos inicial, “lo pasaron increíble”, destacando la generosidad y el espíritu comunitario que transformaron un día potencialmente trágico en una experiencia inolvidable. La novia pidió públicamente la devolución del dinero pagado a la empresa fallida, y reveló que su caso no es aislado: al menos otros matrimonios también habrían sido afectados por la misma banquetera. Mientras tanto, la empresa involucrada indicó que el asunto está siendo manejado por sus abogados.