El caso “Audio” o Hermosilla ha desencadenado una serie de problemas judiciales y financieros para los hermanos Jalaff Sanz, miembros del influyente clan fundador de Grupo Patio. Desde el inicio de este escándalo, que sacudió el ámbito financiero de la última década, los tres hermanos han enfrentado diversas acusaciones que los han llevado a la quiebra. Álvaro, Antonio y Sergio Jalaff han tenido que desprenderse de su patrimonio y enfrentarse a procesos legales que los han colocado al borde de la ruina económica.
Desde el comienzo del caso, Álvaro se encuentra en prisión preventiva, Antonio está bajo arresto domiciliario, mientras que Sergio, el hermano mayor, aún no ha sido notificado sobre una nueva acusación judicial. Los delitos asociados al caso Factop han sido solo el inicio de una larga serie de denuncias en su contra, que incluyen desde el fraude hasta la falsificación de documentos. Este proceso judicial está lejos de llegar a su fin, y las consecuencias de los actos de los hermanos Jalaff siguen sumando.
El último episodio que ha puesto a Sergio Jalaff nuevamente en el ojo público involucra un terreno disputado en Puchuncaví, donde la familia Gaete Rojas ha presentado una querella por usurpación y falsificación de instrumento público. En 2019, el proyecto inmobiliario “Parque Maitencillo” comenzó a tomar forma en ese terreno, pero la familia Gaete asegura ser la verdadera propietaria de la propiedad, reclamando que la inmobiliaria JB SpA, de la cual Jalaff es parte, ocupó el predio de manera ilegal.
La denuncia de los Gaete detalla cómo la inmobiliaria violó sus derechos de propiedad, tomando posesión del terreno de manera violenta y subdividiéndolo sin su consentimiento. Esta disputa sobre la propiedad se ha centrado en la venta de 41 lotes, cuyo valor supera los 100 millones de pesos, lo que ha agudizado la crisis legal en torno a la familia Jalaff. El caso ha desvelado una posible superposición de títulos de propiedad, lo que pone en duda la legalidad de las transacciones realizadas por la inmobiliaria.
En un giro adicional, la familia Gaete también ha acusado a un funcionario municipal, Eduardo Ortiz, de haber facilitado el proceso fraudulentamente. Según la querella, Ortiz aprobó los permisos necesarios para el proyecto sin investigar adecuadamente la legitimidad de los títulos de propiedad, lo que permitió que la inmobiliaria llevara a cabo el loteo irregular. La denuncia ha dado lugar a un debate sobre la responsabilidad de las autoridades locales en la supervisión de proyectos inmobiliarios en la región.
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A pesar de las denuncias, la disputa ha tomado un cariz aún más complejo. La familia Bas, socia de los Jalaff en este proyecto, ha presentado querellas por amenazas contra los miembros de la familia Gaete, lo que ha elevado aún más la tensión. En el marco judicial, se suspendió por segunda vez la citación para revisar medidas cautelares que podrían frenar la venta de los lotes, debido a que Sergio Jalaff y Eduardo Ortiz aún no han sido notificados oficialmente. El caso sigue siendo un tema de preocupación pública, especialmente por la falta de fiscalización por parte de las autoridades locales.