Este lunes 21 de abril, a las 7:35 horas (1:35 en Chile), el papa Francisco falleció en su residencia en la Casa Santa Marta, según informó el camarlengo del Vaticano, el cardenal Kevin Joseph Farrel. El pontífice, quien dedicó su vida al servicio de la Iglesia y a los más necesitados, fue recordado por su profunda fe y compromiso con los pobres y marginados, valores que destacaron en su papado.
El cardenal Farrel, acompañado de otras altas autoridades vaticanas, expresó con dolor la partida del obispo de Roma, destacando su incansable labor en favor del evangelio y su ejemplo como discípulo de Jesús. En un mensaje grabado desde la capilla de la Casa Santa Marta, Farrel recomendó el alma del papa al «infinito amor misericordioso de Dios». Esta noticia marcó el inicio del periodo de Sede Vacante, el proceso que comienza tras la muerte de un papa y que prepara la elección de su sucesor.
A pesar de su deteriorada salud, Francisco había hecho una última aparición pública el domingo anterior, cuando se presentó en el balcón de la Basílica de San Pedro para impartir la bendición Urbi et Orbi. Aquel día, también recorrió la Plaza de San Pedro en papamóvil, una emotiva despedida a los fieles, en lo que se entendió como su último contacto directo con la comunidad. El papa, quien había estado en recuperación tras un largo tratamiento hospitalario, mostró un gesto de fortaleza ante su delicado estado.
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Su fallecimiento cierra una etapa crucial para la Iglesia Católica, que ahora enfrenta un vacío en su liderazgo espiritual. Durante su papado, Francisco dejó una huella imborrable por su llamado constante a la paz, la justicia social y su cercanía con los más pobres. Su partida marca el fin de una era y da inicio a los preparativos para la elección de un nuevo líder de la Iglesia.



