Una fuerte controversia sacudió a la comuna de Puchuncaví cuando se descubrió la notable contradicción del alcalde Marcos Morales Ureta respecto a la prevención de incendios forestales. El edil, quien lideró a través del municipio campañas de concientización y se reunió con CONAF, fue cuestionado por la ciudadanía tras difundir imágenes suyas encendiendo fuego en un cerro. Esta incoherencia genera un profundo malestar entre los vecinos, quienes recordaron las advertencias que se hicieron a través de redes sociales municipales sobre las millonarias multas y las penas de presidio para los infractores.
Días atrás, el municipio lanzó una intensa campaña institucional que enfatizó la responsabilidad compartida para proteger el entorno natural y los hogares de las familias, con prohibiciones concretas, como por ejemplo, que no se puede iniciar “ningún tipo de fuego”. En ese mismo contexto, el alcalde sostuvo una reunión de trabajo con la Corporación Nacional Forestal para fortalecer la coordinación interinstitucional frente al riesgo de emergencias. Las autoridades destacaron la planificación ante la temporada de mayor riesgo, instaron a los vecinos a tomar medidas preventivas y recordaron las severas sanciones legales.
Sin embargo, a mediados de octubre, el propio alcalde publicó en sus historias de Instagram un video donde se le observaba haciendo fuego en un cerro para preparar una infusión. Esta acción contrastó drásticamente con el mensaje oficial que se difundió a través de las redes sociales municipales, donde se advirtió sobre las multas que superaban los ocho millones de pesos y las penas de presidio. La comunidad digital y los activistas ambientales no tardaron en difundir la evidencia y expusieron la evidente falta de coherencia del edil.
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Esta situación evidenció una profunda falta de compromiso con la normativa ambiental y la seguridad de los territorios vulnerables, donde la prevención resultó una tarea vital. Los vecinos y organizaciones locales expresaron su indignación al ver que la máxima autoridad comunal ignoró sus propias reglas, lo que debilitó la credibilidad de las instituciones. Finalmente, el episodio dejó una mancha imborrable en la gestión municipal y demostró que la educación ambiental y el ejemplo deben comenzar por las autoridades.