Durante los últimos días de emergencia ambiental, los habitantes de la Bahía y nuestro equipo periodístico buscaron respuestas sobre las empresas contaminantes. Los protagonistas de esta vergonzosa situación fueron la ciudadanía desesperada y el nuevo Coordinador Territorial de la zona. Nosotros intentamos contactarlo para conocer los procedimientos fallidos de fiscalización. Sin embargo, la autoridad decidió mantenerse en un cómodo y absoluto silencio. Así, la crisis ecológica avanzó mientras el despacho oficial brilló por su ausencia.
La ciudadanía de la Bahía expresó su profunda confusión mediante una ingeniosa parodia musical inspirada en canción de José Luis Perales “y como es el”. Los vecinos se preguntaron con ironía cómo era el nuevo delegado presidencial, ya que nadie lo conocía. Las letras de la canción revelaron que su origen y su rostro eran un completo misterio para la zona. Resultó ser un fantasma burocrático que apareció en los registros oficiales, pero jamás en el territorio. La gente juró mirarlo a los ojos, pero solo encontró la mirada indiferente de un burócrata de turno.
Cuando los periodistas indagamos sobre sus actividades diarias, descubrimos su verdadera y agotadora vocación de servicio público. El flamante representante dedicó todo su tiempo libre a degustar café dentro de la delegación presidencial regional. Fue una tarea titánica que requirió de toda su concentración para no mancharse la impecable camisa. Mientras tanto, los ecosistemas de la Bahía colapsaron bajo el peso de los desechos industriales. Su heroico esfuerzo cafetero garantizó que ni una sola gota de sudor interrumpiera su tranquila jornada laboral, ósea un burócrata de turno, autoridad de utilería, funcionario decorativo, coordinador de relleno, coordinador tinterillo, … mejor un bot de coordinador
En el gobierno de Boric el cargo era Delegado Presidencial para la gestión de la crisis socioambiental de Concón, Quintero y Puchuncaví, en este gobierno se llama Coordinador Territorial para la gestión socioambiental de Concón, Quintero y Puchuncaví, dado que bajaron el cargo, y gobierno le está dando poca importancia, también hay que bajar el sueldo que opinan ustedes.
Nuestro medio de comunicación logró la proeza de conseguir su número de teléfono privado. Llamamos insistentemente para que respondiera sobre las empresas que envenenaban el agua y el aire. El Delegado hizo gala de una disciplina espartana al ignorar cada una de nuestras llamadas telefónicas. También despreció los mensajes de WhatsApp con una elegancia digna de la realeza europea. Su teléfono móvil se convirtió en un monumento a la sordera selectiva y a la evasión responsable.
Esta magistral actuación nos recordó con nostalgia al anterior Delegado presidencial que ocupó el cargo. Aquel otro ilustre personaje también sirvió exclusivamente para cortar cintas en interminables actos protocolares. Su única y loable contribución a la sociedad fue presentarse a cobrar su sueldo a fin de mes. Ambos delegados compartieron la misma filosofía de que daba lo mismo quiénes contaminarán el patrimonio natural. La historia regional repitió su tragedia con la misma hilarante e incompetente coreografía de siempre.
Finalmente, las preguntas sobre los procedimientos fallidos de fiscalización quedaron flotando en el vacío de su oficina. Nadie supo jamás si existió algún plan de contingencia o si todo fue una mera ilusión óptica. El coordinador territorial se retiró de su jornada cafetera sin haber emitido una sola sanción ambiental. Los habitantes de la Bahía comprendieron que su autoridad máxima fue tan útil como un cenicero en una fábrica de humo. Así concluyó otro glorioso capítulo de la gestión pública donde el silencio fue la mejor política ambiental.