La Policía de Investigaciones (PDI), a través de la Brigada de Antisecuestros de la Región Metropolitana, detuvo a seis personas acusadas de un agravado secuestro con mutilación ocurrido en julio en la comuna de Conchalí. Los hechos tuvieron lugar el 8 de julio, cuando un ciudadano chileno fue abordado por un grupo armado que lo mantuvo en cautiverio durante aproximadamente 20 horas. Los protagonistas del crimen fueron tres chilenos, una chilena y dos venezolanos en situación migratoria irregular, todos ya identificados y capturados. Este caso cobró especial relevancia por la extrema violencia empleada, incluyendo torturas y la amputación de una extremidad de la víctima, lo que motivó una intensa búsqueda por parte de las autoridades.
Según los antecedentes recabados por la Bipe Antisecuestros, la víctima fue sometida a repetidos actos de tortura física y psicológica, además de sufrir una mutilación deliberada con fines de extorsión. El traslado a Quintero de los imputados, con la finalidad de esconderse, evidenció una planificación criminal que buscaba dificultar el rastreo por parte de las fuerzas de seguridad, aprovechando la dispersión geográfica para ocultar el delito.
Las investigaciones, lideradas por la Fiscalía Especializada en Contra del Crimen Organizado y el Terrorismo (ECOH), permitieron establecer el paradero de los responsables tras semanas de seguimiento, análisis de cámaras de seguridad y trabajo de inteligencia policial. Los allanamientos simultáneos en Conchalí y Quintero culminaron con la detención de los seis imputados, además del rescate de elementos clave como armas, prendas con sangre y dispositivos electrónicos.
También podrías querer leer: En prisión preventiva los dos delincuentes que robaron a mujer en centro de Quintero
También podrías querer leer: nuestro medio asociado Aconcagua al Día
Este operativo marcó un hito en la lucha contra el crimen organizado transnacional, al evidenciar la creciente articulación entre delincuentes nacionales y extranjeros en delitos de alta complejidad. Las autoridades destacaron que el uso de Quintero como punto escondite de los delincuentes refleja una estrategia recurrente de trasladarse a zonas alejadas de los grandes centros urbanos para evitar la detección. El caso ya está en manos del Ministerio Público, que formalizará a los imputados por secuestro calificado, torturas y lesiones graves, en un proceso que podría sentar precedentes en la persecución de crímenes extremos con participación de redes mixtas.