La tarde del miércoles, el ex diputado Tomás De Rementería (PS) asumió como nuevo senador en una sesión que no estuvo exenta de controversia. De Rementería reemplazó a Isabel Allende, quien fue destituida por el Tribunal Constitucional tras el escándalo relacionado con la fallida compra-venta de la casa de Salvador Allende. La situación provocó un fuerte impacto en el ámbito político, dejando a muchos cuestionando las decisiones judiciales y políticas detrás de esta destitución.
Acompañado por su pareja, la diputada Karol Cariola, y varios miembros de su partido, De Rementería ingresó al hemiciclo para jurar en su nuevo cargo. Entre los presentes también estuvo la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, quien mostró su apoyo al nuevo senador. En su discurso inicial, De Rementería destacó que no deseaba ocupar el puesto, ya que consideraba que este le correspondía a Isabel Allende, a quien describió como una víctima de una injusticia.
Durante su intervención, De Rementería no dudó en resaltar la importante labor que Allende dejó en el Senado, reconociendo su legado como presidenta de la Cámara Alta y como representante de la Región de Valparaíso. Sin embargo, su llegada al Senado se vio marcada por la sombra del conflicto legal que llevó a la destitución de Allende, lo que generó diversas reacciones tanto dentro como fuera del Congreso.
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Al final de su discurso, De Rementería agradeció el apoyo de su familia y su partido, y manifestó su compromiso de legislar en los próximos meses de gobierno. Sin embargo, su asunción como senador también dejó entrever los desafíos políticos que se avecinan, en medio de un clima de incertidumbre respecto a las decisiones que tomaría el gobierno en relación con las denuncias que afectaron a Allende.