Este martes a las 9:00 horas, la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) de Valparaíso llevará a cabo una jornada crucial al votar sobre la aprobación o rechazo del controversial megaproyecto Maratué, que busca desarrollar un amplio complejo inmobiliario en el sector costero de Quirilluca, en Puchuncaví. La iniciativa, que pretende construir 14 mil viviendas, ha suscitado un fuerte rechazo por parte de diversos sectores ambientalistas, a pesar de que el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) recomendó su aprobación.
María Araya, presidenta del Consejo Consultivo del Hospital Adriana Cousiño de Quintero, criticó abiertamente la propuesta del SEA, calificándola de «nefasta» y acusando al Gobierno de Gabriel Boric de “seguir dañando” las escasas zonas naturales que aún se conservan. Araya enfatizó que la construcción de Maratué amenaza con «destruir un Santuario de la Naturaleza» en la región.
A pesar de las oposiciones, el proyecto, propiedad de Óscar Lería —cuñado del empresario Andrónico Luksic—, asegura que se compromete con la protección del medio ambiente y el ecosistema local. Sin embargo, Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, expresó su desconfianza ante el proceder de las autoridades ambientales y cuestionó la validez de las licencias sociales otorgadas para avanzar con la iniciativa.
Por otro lado, Claudia Lería, directora del proyecto Maratué, defendió la iniciativa afirmando que busca abordar dos problemas clave en Puchuncaví: la preservación de los atributos ambientales y la creciente demanda habitacional. Lería señaló que el proyecto contempla el 70% de las viviendas destinadas a primera vivienda, más de 2,000 unidades subsidiadas, y una área protegida de 125 hectáreas, además de un 50% de áreas verdes.
También podrías querer leer: Éxito Total en la Tercera Feria Costumbrista de Santa Rosa de Colmo
También podrías querer leer: nuestro medio asociado Aconcagua al Día
El megaproyecto se erige como una inversión monumental de 2,000 millones de dólares, con un plazo de ejecución estimado de 45 años, aunque su futuro dependerá de la decisión que tome la COEVA en esta jornada decisiva. La comunidad y los actores involucrados permanecerán atentos a los resultados del proceso, que promete marcar un hito en el desarrollo urbano y ambiental de la región.