La Bahía on Line
Nueva etapa, misma esencia

Agua Pacífico establece línea base de salinidad antes de operar planta

Jorge Sanhueza, director de Sustentabilidad de Agua Pacífico, reveló los exhaustivos resultados de la línea base de salinidad de la bahía de Quintero-Puchuncaví durante una entrevista con La Bahía on Line, justo cuando la empresa inició las pruebas finales de planta desalinizadora. El ejecutivo explicó que los monitoreos históricos confirmaron que el agua se mantuvo en condiciones naturales antes de la entrada en operación de la infraestructura, despejando así las principales dudas que la comunidad local expresó durante los últimos años respecto al impacto ambiental del megaproyecto.

Sanhueza detalló que los estudios abarcaron una década de monitoreo continuo, sumando dieciocho campañas y más de tres mil mediciones realizadas con sondas oceanográficas certificadas. Los datos arrojaron que la salinidad promedio de la bahía se estableció en un rango estable de entre 34 y 35 PSU, lo cual coincide perfectamente con los niveles naturales del océano Pacífico sur frente a las costas chilenas. Esta robusta línea base, construida antes de la puesta en marcha de la desalinizadora, servirá como el punto de comparación objetivo para garantizar que no existan alteraciones.

El directivo reconoció que durante la construcción existió un fuerte desconocimiento ciudadano sobre el funcionamiento real de una planta desalinizadora, lo que derivó en temores infundados sobre supuestos cerros de sal. Para mitigar esta desinformación, la empresa ejecutó un agresivo programa de acercamiento que incluyó visitas guiadas para más de seiscientos líderes sociales, charlas educativas en liceos y cápsulas radiales. Este esfuerzo pedagógico buscó demostrar con transparencia que el proceso no generaba los impactos catastróficos que algunos sectores temían para el ecosistema marino.

Más allá de la salinidad, el ejecutivo aseguró que la compañía se comprometió a actuar como un aliado estratégico de los pescadores y la comunidad en el resguardo de la calidad del agua. El plan de vigilancia ambiental marino contempló la revisión periódica de otros elementos críticos, como hidrocarburos y metales pesados, mediante campañas completas en invierno y verano. Sanhueza enfatizó que la transparencia será la norma, emitiendo alertas inmediatas si se detectara cualquier variación anómala en los parámetros evaluados por laboratorios acreditados.

Un punto crucial de la conversación giró en torno a la diferencia entre la columna de agua y los sedimentos marinos, ya que los estudios previos habían generado alarma en la población. Sanhueza aclaró que la bahía posee una dinámica natural muy positiva, pues su agua se renueva por completo cada veinte o veinticinco días gracias a las corrientes. Mientras los sedimentos guardan el historial de pasivos ambientales históricos, el agua superficial se mantiene en excelentes condiciones, lo que además protege la vocación turística de la zona.

Respecto al estado del megaproyecto, el representante de Agua Pacífico confirmó que la construcción alcanzó un avance del cien por ciento, tras tres años de intenso trabajo que incluyeron ciento cinco kilómetros de acueducto. Destacó con orgullo que lograron mantener una contratación de al menos un cincuenta por ciento de mano de obra local, cumpliendo así una promesa clave para el desarrollo de Puchuncaví y Quintero. Actualmente, la planta se encuentra en una etapa de pruebas y ajustes técnicos que se extenderán hasta el mes de octubre.

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Ante la severa sequía que afecta a la zona central y los fenómenos climáticos extremos, la empresa evalúa una futura ampliación de la capacidad de la planta para asegurar el recurso hídrico. Sanhueza subrayó que esta nueva fuente de agua no dependerá de las lluvias ni de los acuíferos, aportando una solución sustentable tanto para la industria como para el consumo humano. Además, reiteró el compromiso inquebrantable de operar la instalación exclusivamente con energía eléctrica renovable, evitando por completo el uso de hidrocarburos.

Finalmente, el directivo hizo un llamado a la tranquilidad, invitando a la ciudadanía a observar los próximos indicadores de salinidad con la certeza de que los modelos predictivos no muestran variaciones negativas. La entrada en operación regular de la desalinizadora marcará un hito para la región, demostrando que es posible desarrollar infraestructura hídrica de gran envergadura sin comprometer la salud del ecosistema marino. El monitoreo participativo continuará vigente durante toda la vida útil del proyecto, consolidando una relación de confianza con el territorio.