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A 200 años de la visita del Rising Star a Quintero

El pasado 7 de Julio recién pasado, recordamos los 200 años de la visita del primer buque de guerra de Chile propulsado a vapor, el Rising Star. El que también usaba velas para su propulsión, utilizaba los dos sistemas. Fue mandado a construir por el primer Almirante de la República, Lord Alexander Thomas Cochrane Chilcrist el año 1817 en Inglaterra, quién veía las ventajas militares que podía ofrecer un buque de guerra de este tipo en operaciones navales bélicas. El Rising Star (Estrella Naciente), fue un pionero entre los navíos de guerra a vapor, primero en cruzar el Océano Atlántico, en cruzar el Estrecho de Magallanes, en navegar por el Océano Pacífico y en visitar  a la cuadra de Quintero en 1822.

Construcción del Rising Star

Este buque fue construido en astilleros de Brent de Rotherhirte, Thames en Inglaterra. La perspectiva de un buque que no tuviera que depender del viento para obtener energía para navegar, atrajo mucho la atención del Almirante Cochrane, quién financió con 3000 Libras Esterlinas (15.000 pesos a la sazón), de su propio dinero, al empresario Edward Ellice, que era un comerciante de américa del sur; quién suministró otras 4000 Libras Esterlinas. La buena reputación de Cochrane como un hábil Comandante y estratega naval, lo llevó a construir un buque de guerra, cuyo objetivo era eliminar las diferencias de capacidad entre las fuerzas navales de su nueva flota y la armada española. Hizo esfuerzos para ocultar el verdadero propósito del buque, con el pretexto de que iba a ser utilizado para navegar hacia el Polo Norte. El Rising Star fue un vapor construido para ser un navío de guerra con un diseño revolucionario de propulsión por una rueda de paletas internas y retráctiles con diferencial de transmisión en embudos gemelos. Como ya se dijo, con propulsión a vapor y vela. Contando con una potencia de 70 Hp con la que alcanzaba la velocidad de 12 nudos, desplazamiento 410 tn. La rueda de paleta en línea central giraba en un compartimento interior hermético con el fondo abierto al mar. El motor se consideraba como auxiliar, para tener velocidad adicional, en la eventualidad de no contar con la potencia de Eolo. Perteneció a la Armada de Chile,  asignado a operaciones en el año 1822.

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Armamentos que poseía el Rising Star

Este vapor, era un buque de guerra pequeño, que compensaba su tamaño con la instalación de una batería de 20 cañones, que se distribuían a lo largo de la cubierta de mástil abierta, y contaba con 10 cañones por cada banda, a babor y estribor respectivamente.

Modificación del Rising Star

El buque no se había diseñado correctamente y el motor era demasiado pequeño para la propulsión que requería una nave con esas características. Dado que el error de cálculo no podía remediarse fácilmente, se modificó su construcción, que tuvo lugar en los astilleros de Kier en 1820, producto de aquello no se entregó en el tiempo esperado. Recién realizó sus pruebas en el río Támesis en Junio de 1821. El buque logró alcanzar los 6 nudos a vapor.

Cruce del Océano Atlántico

El Rising Star zarpó del puerto de Gravesend el día 22 de Octubre de 1821, con destino al puerto de Valparaíso. Cuando venía en navegación a la cuadra (frente) de Portugal, tuvo una fuga y se dispuso que se dirigiera al muelle de Cork para una reparación del casco. Una vez reparada la nave, zarpa cruzando el Océano Atlántico, pasando a través del Estrecho de Magallanes, realizando su viaje sin interferencias de ninguna naturaleza.

Recalada a Chile

Aunque Lord Cochrane esperaba verlo terminado al buque, debió partir a Chile para dirigir la Campaña Naval de la Expedición Libertadora del Perú, contratado por el Director Supremo de Chile, el General Bernardo O´Higgins; y convencido por el General José de San Martín para unirse a la causa de la independencia de las colonias hispano americanas, arribando a Chile el 28 de Noviembre de 1818 al puerto de Valparaíso junto a su familia y algunos oficiales retirados de la marina real. Cuando el Rising Star estuvo terminado, no pudo recibirlo a su llegada, sino que lo hizo su hermano mayor, William Cochrane el día 6 de Junio de 1822. Esta recalada sería tardía para la guerra, Lord Cochrane renuncia a su comisión en Chile en el mes de Noviembre de 1822, se va a Brasil, zarpando desde Quintero en Enero de 1823 a bordo del Capitán Allen, acompañado de un grupo de oficiales junto a su amiga y escritora Mary Graham.

Cochrane solicita Licencia para descansar en Quintero

En sus memorias Cochrane escribe: “Teniendo necesidad de descanso, después de la ansiedad fatigosa que me había abrumado durante dos años y medio. Pedí licencia al gobierno para retirarme a mi posición de Quintero. Al mismo tiempo me proponía visitar la hacienda que me habían dado en Río Claro, en reconocimiento de mis servicios rendidos en Valdivia, con el ánimo de ponerla en estado de cultivo y dar impulso a la atrasada agricultura que entonces tenía Chile. En estas circunstancias llegó a Valparaíso el Rising Star, buque de vapor, que había quedado construyéndose en Londres. Llegaba tarde para tomar parte de las acciones navales que ya estaban terminadas. La tardanza provenía de la falta de fondos para complementar sus equipos; habiendo sido necesario que mi hermano, el mayor William Cochrane, suministrara cuantiosas sumas de dinero, las que no han sido reembolsadas hasta ahora. Aunque el Rising Star a su llegada fue de poca utilidad, sin embargo fue el primer vapor que surcaba el océano Pacifico”. Fin de la cita.

Julio 7, 1822

En el Diario de mi Residencia en Chile, la escritora Mary Graham, en la página 77 señala lo siguiente:
“Invitada por Lord Cochrane, me dirigí ayer por la mañana al puerto para reunirme a un grupo que debía embarcarse con él a bordo del buque a vapor Rising Star, e ir de paseo a su hacienda de Quintero, situada a unas 20 millas al norte de este puerto. La distancia por tierra es de 30 millas, porque el camino va bordeando la bahía de Concón. Formaban la partida, don José Zenteno gobernador de Valparaíso, su hija, doña Dolores, el honorable Capitán Frederik Spencer, comandante de la Alacrity, fragata de su majestad, el Capitán Crosbie, el Capitán Wilkinson, varios oficiales de la escuadra patriótica a quienes no conozco y unos cuantos caballeros más. El almirante llegó conmigo a bordo a las 10 de la mañana. Lo primero que hice fue visitar las máquinas: son dos a vapor de 45 caballos cada una. Las ruedas van cubiertas. El buque es una gallarda polacra (embarcación de tres mástiles que se usa en el Levante), cuya construcción se activó bastante antes de la venida de Lord Cochrane, pero solo este año arribó a estos mares. Con no poco placer pisé la cubierta del primer buque a vapor que navega por el Pacífico, y pensaba con entusiasmo en los triunfos que el hombre ha alcanzado  sobre los obstáculos que la naturaleza coloca entre él y la realización de sus deseos. ¡ Que profunda emoción habría experimentado Almagro ¡, si un mago le hubiese mostrado en el espejo del futuro el puerto de Valparaíso, lleno de buques de Europa, de Asia y de otros países que entonces no existían, y en medio de ellos, este buque, deslizándose suave y tranquilamente, sin una sola vela, contra viento y marea; llevando en cubierta una artillería más fuerte que la que él jamás tuvo bajo su mando y conduciendo a bordo un héroe, cuyo nombre, tanto en Chile como en el Perú, había de sobrepasar no solo el suyo, sino también el de Pizarro, su más afamado compañero”. Continúa Mary Graham en su relato : “ Una pieza de la máquina se había descompuesto por estar mal ajustada y ser ésta la primera ocasión en que se hacía una prueba a toda máquina en estos mares, de modo que el viaje quedó interrumpido precisamente cuando enfrentábamos a Quintero. Teníamos el viento a proa, pero como estábamos tan cerca, se votó por unanimidad que siguiéramos adelante, y en consecuencia, nos confiamos a la marea para que nos llevara al puerto”.

Efectos de la navegación a Quintero

Continúa la narración del viaje a bordo del Rising Star por parte de Mary Graham: “Pero no siempre ocurren las cosas de acuerdo a nuestros deseos, y así se nos vino encima la noche, una noche pavorosa, fría y nublada. Los que no estaban acostumbrados al mar, empezaron a demostrarse cansados y aburridos, el cura y los demás partidarios de la cerveza blanca, comenzaron a sentir sus efectos, junto con los vaivenes del buque, que zapateaba al empuje de las olas que comenzaban a agitarse impelidas por el viento contrario; de suerte que todos resolvimos irnos a acostar. Poco después, se largaron las velas, que hasta entonces se habían tenido recogidas, tan seguros estábamos de nuestro viaje, y lo primero que aconteció fue que el trinquete (mástil de proa *) se estrelló contra las dos chimeneas de la máquina. Luego aumentó el viento y el mal tiempo y todo el aparejo (conjunto de palos, jarcias y velas *) comenzó a correrse, hasta que por fin en la mañana nos encontramos más lejos que nunca del lugar de nuestro destino. El almuerzo, sin embargo, nos dio valor, y resolvimos perseverar unas cuantas horas, pero el tiempo comenzó a hacerse amenazador y el cielo se volvía cada vez más negro, de modo que por último tomamos rumbo a Valparaíso, donde desembarcamos a las dos de la tarde. Un gran placer nos esperaba, que algo nos consoló del fracaso de la expedición, si es que las noticias de orden público pueden consolarnos”. Fin de la cita. Las notas con asterisco  son de este autor.

Venta del Rising Star

El buque fue vendido a la sociedad de Winter and Brittain, de la ciudad y puerto de Buenos Aires el año 1824 para uso comercial. Retiraron su motor y toda la maquinaria a vapor, las que fueron puestas a la venta en Londres en 1826, quedando solo propulsado por el viento, es decir, a vela.

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Muerte del Rising Star

Se hundió el año 1829, habiendo encallado en la Península de Porkkala, frente o a la cuadra de la costa de Finlandia; cuando realizaba un viaje de San Petersburgo a Londres.

Roberto “Sea Horse” Monardes Fierro

Investigador autodidacta

Oficial Lugarteniente Nao Quintero

Hermandad de la Costa de Chile

Bibliografía

Diario de mi Residencia en Chile, en 1822

                       Memorias de Lord Cochrane, www.memoriachilena.gob.cl